Cuando más enamorada me encontraba, cuando creía en algo si necesitaba aferrarme algo en este mundo tan cruel y despiadado, que se había ensañado conmigo sin darme tregua alguna para defenderme. Y me pregunte muchas noches mientras dormía en mi pequeño cuarto este cuarto que designa para que duerma la muchacha del aseo como lo decía despectivamente la señora Raquel para ella yo no era mas que una resbalosa como me lo había hecho saber infinidades de veces. por el solo hecho de haberme fijado en el sobrino, según ella el era mucho para mi como si yo fuera un gusano el cual pisas y no tiene ningún valor agregado dentro de esta sociedad, pero creo que hasta el gusano mas vil y asqueroso era tratado con más consideración que yo sí, yo era peor que eso.
Una noche mientras lloraba y escribía mis pensamientos en mi habitación esa habitación que se había convertidos en mi lugar favorito, sentí que alguien abría la puerta de la habitación, como la luz de la cocina estaba prendida no puede ver quien era, pensé que era la señora Raquel quien entraba a seguir insultando mi existencia como de costumbre lo tenia ya, pero no ella no era y cuando logre ver quien era me asuste – Sergio tú que haces aquí si tu tía te ve que estas conmigo me echara a la calle y tu sabes que no tengo a donde ir por favor vete. – no debes preocuparte por ella, ya que salió mi mama la llamo y ella no está. Estamos solo y me gustaría que tú y yo pudiéramos demostrarnos el amor que sentimos. – tu sabes que es difícil para mí, no es fácil debes comprenderme por favor.
Recuerdo que el se acerco y me besos después sentí sus manos frías recorrer mi tenso cuerpo lleno de marcas del pasado y con heridas mas internas que externas, pero aun así me sentía sucia, no quería que el pudiera sentir todo lo que yo estaba sintiendo en ese momento era muy duro para mi que el supiera que alguien más ya había ensuciado mi cuerpo con manchas de tinta negra de esa que se adhiere a la piel sin querer salir. Estaba tan tensa y sumergida en mis pensamientos que no me di cuenta que estaba llorando desesperadamente el se alejo y me dijo esta bien si no quieres no te voy ha obligar, lo que el no sabia era que yo tenia tatuado en mi piel una desgracias que nunca iba a borrar y que solo yo sabía, esa desgracias que durante años me a perseguido y no me ha dejado avanzar, que gracias a lo que el DIABLO hizo en mi hace muchos años yo me había olvidado de mis sueños y no creía que era digna de luchar por esto, que alguien destruyo cada uno de mis sueños, que la vida no me quería feliz, eso lo confirme mas adelante cuando me mirara a la cara y me dijera que yo no había nacido para ser feliz que todo lo que podía hacer era llorar por las noches y sonreír en las mañanas, que viviría atrapada en cada recuerdo amargo de mi pasado que la imagen del cuerpo de mi madre en mil pedazo me perseguiría para siempre. Porque yo la había matado, era tan cruel pensar en todo esto que no me era fácil respirar.
De pronto fui consiente de lo que estaba pasando, y vi cómo se alejaba Sergio de la habitación, quise detenerlo, pero no lo hice me sentía una estúpida, pero no podía, no quería. SERA QUE ALGUIEN PODRIA ENTENDERME ALGUN DIA NO SOY DIGNA DE ESTAR CON ALGUIEN Y CONTAMINARLO CON TODO ESA SUCIEDAD QUE TENGO DENTRO.
Pasaron los días y algunos meses, y yo me concentre en mi trabajo todo lo que me ganaba que era una miseria lo guardaba con la ilusión de algún día volver a ver a mis hermanitas y pedirles perdón de rodillas por haberlas dejado solas. Recordaba el día que me subí a ese bus como ellas me gritaban que no me fuera y con sus pequeños rostros llenos de lágrimas, pero aun con mi corta edad no sabía que podía hacer para salvarlas del mismo destino de mi madre solo alejarme de ese lugar para siempre.
Era una muerta errante, sin saber que había pasado con Sergio desde ese día nunca mas supe de el y eso me tenía preocupada, no podía preguntarle a su tía por que me iba amatar antes de que terminara de conjugar las palabras respectiva , pero aun con miedo y muchos nervios me atrevía a preguntarle a esposo de la señora Raquel , don Oscar, él era más tranquilo respecto al tema cuando se trababa de su sobrino, - don Oscar usted podría decirme que ha pasado con Sergio hace meses que no lo veo, no ha vuelto y quisiera saber algo sobre el usted me podría ayudar. Eso le dije entre dientes ya que me daba mucho miedo saber la respuesta, pero debía calmar mi alma inquieta, no saben cómo palpitaba mi corazón mientras esperaba que el me respondiera sentía que pasaron años. – él no ha vuelto debido a que ha estado muy ocupado en los preparativos para irse a prestar el servicio militar, sus padres decidieron que debía seguir la carrera de su padre, después que prestara el servicio militar. Mi corazón quiso dejar de latir por su segundo, me dirigí a mi habitación y coloque música en un radio viejo que tenía, y empecé a llorar mi mayor miedo era que nunca volviera había visto como se iban los jóvenes de mi pueblo y no volvían, aunque al principio de mi niñez quería ser la primera militar de mi pueblo al transcurrir el tiempo supe que era mala idea que existían personas buenas y otras muy malas y que eran capas de todo. Me quede dormida llorando, me desperté y eran las 3 de la mañana y mi corazón aun no dejaba de latir con fuerza sabia que no lo volvería a ver mas no sé por qué sentía eso o que era lo que hiciera que mi corazón sintiera eso. Nadie se imagina como me sentía, era tanto el dolor que mi respiración era débil, esa madrugada pensé que me había llegado el momento de irme de este mundo, era una niña tonta ya que esto que sentía no era comparado con lo que debía vivir.