Capítulo 10: “La niña valiente”

1870 Words
Zayden y yo estábamos escondidos detrás de unos arboles cuando vimos a unos caballeros pasar rápidamente, todos llevaban sus espadas desenvainadas y yo los miraba sorprendida. -Esos guerreros son del reino Blanklen, los reconozco por su bandera – dijo señalando una de las banderas que llevaban los caballeros. - No creo que sea buena idea que estemos aquí – dije un poco asustada. - Ni yo – dijo Zayden – Pero no podemos salir porque si no, nos verán. De repente cuando todos los guerreros dejaron de pasar en sus caballos nosotros empezamos a salir de nuestro escondite sigilosamente, empezamos a caminar de regreso a donde Zayden había hecho el portal. -Zayden mira – dije señalando la dirección a donde habían ido los guerreros de Blanklen. A lo lejos se veía una gran nube gris como si se estuviera incendiando algo. - Algo malo está sucediendo allí – dijo Zayden sorprendido. Zayden trato de abrir el portal, pero no pudo, en ese momento yo empecé a caminar hacia donde se veía el humo. -Aubrey ¿Qué estas haciendo? – dijo tomándome del brazo. - ¿Y si alguien necesita ayuda? – dije preocupada. - ¿Qué podemos hacer nosotros? Solo somos niños – dijo Zayden. - Pero tenemos espíritus protectores, si algo malo está sucediendo allí podríamos ayudar a las personas que lo necesitan – dije, pero mi idea no pareció convencerlo, me solté de su agarre y seguí caminando hacia donde habían ido los guerreros. - Aubrey deberíamos de volver – dijo Zayden detrás de mí. - Regresa tu y pide ayuda, yo iré a ver que sucede – dije mientras seguía caminando. Escuche los pasos apresurados de alguien detrás de mi a los pocos segundos Zayden ya se encontraba a mi lado. Seguimos caminando por un largo tiempo cuando llegamos a una pequeña aldea en la que algunas casas estaban ardiendo en llamas, estaba a punto de acercarme a las llamas cuando Zayden me tomo del brazo para que nos escondiéramos. - ¿Esas son las ultimas personas? – pregunto uno de los guerreros. - Sí – dijo el otro guerrero. Llevaban a un niño como de nuestra misma edad quien estaba llorando porque lo llevaban arrastrando de su cabello. -Tenemos que ayudarlo – le dije a Zayden. - Si salimos nos atraparan a nosotros también – dijo Zayden asustado. - Willow necesito tu ayuda – dije mirando a todos lados esperando a que mi willow apareciera, sonreí al verla frente a mí – Puedes crear una distracción para que nosotros nos acerquemos y liberemos al niño. - Lo haré – dijo mi willow caminando hacia unos arboles que estaban un poco más lejos de nosotros, en ese momento ella grito llamando la atención de ambos guerreros, ataron al niño a un árbol y se acercaron al lugar de donde provenía el grito. - Vamos – dije corriendo hasta donde estaba el niño – Tranquilo te ayudaremos – le dije. Zayden y yo lo empezamos a desatar rápidamente, cuando al fin lo habíamos logrado nos adentramos al bosque de nuevo para que no nos vieran. - ¿Qué sucedió aquí? – pregunto Zayden. - Se los llevaron a todos al centro de la aldea, dijeron que los quemarían a todos – dijo el niño sollozando. Yo abrí los ojos muy sorprendida. -Tenemos que regresar – dijo Zayden asustado. - ¿Cómo se supone que vamos a regresar si ni siquiera puedes hacer un portal de regreso a casa? – dije frunciendo el ceño – Tenemos que ir y ayudarlos. - ¡Aubrey nos asesinaran a nosotros también! – dijo Zayden. - ¡Eres un príncipe, no se supone que deberías de salvar personas! – dije mirándolo con el ceño fruncido. Zayden no dijo nada más. -Llévame a donde están los demás – le dije al niño, él asintió y me empezó a guiar hacia donde estaban los demás habitantes de la aldea. Tal y como lo había dicho el niño allí estaban los demás habitantes de la aldea, todos estaban sentados en el suelo y atados de las manos. -Si alguien intenta escapar juro que le arrancaré la cabeza – dijo uno de los guerreros desenvainando su espada violentamente. - ¡Esto es alta traición hacia el reino de Berrycloth! – dijo uno de los habitantes. - ¿Qué dijiste? – dijo el guerrero apuntando su espada hacia su cuello. - ¡Esto es alta traición hacia el reino de…! – ni siquiera pudo terminar la frase cuando el guerrero le corto la cabeza, tuve que taparme la boca para no gritar. Todas las personas empezaron a gritar asustadas, los guerreros volvieron a amenazar a todas las personas que estaban en el suelo, en ese momento parecieron tranquilizarse. En ese momento se empezaron a acercar unos guerreros en sus caballos, todos nos agachamos para que no nos vieran. -Mi señor, quemamos la aldea tal y como usted lo ordenó – dijo el guerrero que anteriormente le había cortado la cabeza a una de esas personas. - ¿Qué le sucedió a él? – le pregunto el hombro al que se dirigió. Era un hombre alto que utilizaba a una capa negra que cubría todo su rostro. -Se rebeló y tuvimos que enseñarles una lección a todas estas personas para que no hicieran lo mismo – dijo el guerrero. - ¿Nadie logro escapar? – pregunto el hombre de la capa. - No señor – dijo el guerrero. - Ya que iniciaron con él pueden terminar con los demás – dijo el hombre de la capa antes de volver a subirse a su caballo e irse con los demás guerreros que lo escoltaban. Cuando ellos se fueron los guerreros que estaban con los aldeanos desenvainaron sus espadas, y empezaron a apuntarles con sus espadas a las personas. -Zayden nuestros espíritus nos podrían ayudar a detener a esos guerreros para que no los maten – le dije haciendo que él abriera sus ojos muy sorprendido. - ¿Estas loca? ¿Acaso quieres morir? – dijo él asustado – Yo no tengo una maldición que me hará revivir las veces que yo quiera, yo si puedo morir de verdad – me dijo mirándome con el ceño fruncido. - Es una pena que en el futuro alguien como tú será el rey del reino Waylock – dije fulminándolo con la mirada. Me levanté y empecé a caminar sigilosamente para acercarme, a diferencia de las otras veces Zayden no me siguió y se quedo en el mismo lugar con el niño. -Willow te necesito – dije cuando ya me habia alejado lo suficiente de Zayden. - ¿Qué sucede? – dijo Willow. - Necesito que me protejas – dije. - Eso es lo que hago siempre – dijo Willow riendo. - No, pero necesito que lo hagas más que nunca, esta vez si puedo morir de verdad – dije un poco asustada. - Te prometo que ninguna de las dos morirá – dijo willow. Seguí caminando entre el bosque y me posicione detrás de uno de los guerreros, estaba pensando cuando sería el momento perfecto para salir, en ese momento el guerrero levanto su espada para cortarle la cabeza a otra persona y fue en ese momento cuando lo empuje haciendo que él cayera al suelo. - ¿Pero que tenemos aquí? – dijo uno de los guerreros viéndome con una sonrisa burlona. En ese momento corri hacia donde se encontraban las personas atadas. - ¿Qué haces aquí niña? ¡Te asesinaran a ti también! – dijo uno de los hombres que estaba atado. - Los ayudaré – dije. - ¿Escuchaste eso? – dijo uno de los guerreros, todos ellos empezaron a reírse menos las personas que seguían atadas. - ¿Qué tal si nos deshacemos primero de la pequeña? – dijo otro de los guerreros desenvainando su espada. - Por favor solo váyanse y dejen a estas personas en paz – dije frunciendo el ceño. - Que ternura, disfrutaré hacer sufrir a esta pequeña niña – dijo el guerrero. Los guerreros se empezaron a acercar amenazantemente a mi y estaban a punto de atacarme con sus espadas cuando desde el interior del bosque se empezó a escuchar el gruñido de un oso, todos miramos hacia el interior del bosque y de allí empezó a salir un enorme oso n***o, pero no parecía ser un oso normal, su piel parecía estar hecha de algo n***o y viscoso, tenía unas enormes garras y todo su cuerpo parecía estar hecho de agujas negras muy delgadas. El oso al ver a los guerreros les gruño ferozmente. Los guerreros se miraron entre ellos asustados y uno de ellos intento atacar al oso y lo empujo muy lejos haciendo que chocara con un árbol y quedara inconsciente en el suelo. Los demás guerreros subieron a sus caballos rápidamente y escaparon lo más rápido que pudieron. De repente el oso poco a poco fue perdiendo su forma hasta tomar una forma humana. - ¿Aiden? – dije sorprendida. Él me miro con el ceño fruncido y luego se adentró al bosque. -Por favor ayúdanos niña antes de que los demás regresen – dijo un hombre que seguía en el suelo atado. - ¿Qué era esa cosa? – dijo una mujer refiriéndose al oso. - Jamás había visto una bestia así, menos aquí – dijo otra persona. - ¿Vieron que la niña le hablo a esa bestia? – empezaron a murmurar las personas. Yo los miré confundida, ¿Acaso no habían visto que el oso se había transformado en un niño? Cuando todas las personas quedaron libres el niño al que habíamos ayudado antes salió corriendo hacia una mujer. - ¡Mamá! – dijo el niño abrazando a la mujer. - Mi niño, pensé que jamás te volvería a ver – dijo la mujer. - Mamá ella me salvó – dijo el niño señalándome. - ¿Quién eres tú? – me pregunto la mamá del niño que antes había ayudado. - Yo soy…- fui interrumpida cuando vi que una aura verde rodeo a las personas, miré hacia atrás y vi que era Imogen. - ¡Imogen! – dije emocionada al verla. Ella se empezó a acercar a mi y cuando estuvo a mi lado estuvo a punto de darme una bofetada en el rostro de no haber sido porque willow la detuvo. - ¡¿Qué crees que estás haciendo?! – dijo Imogen notablemente enojada. - Yo solo quería ayudar a esas personas – voltee a ver a las personas quienes parecían congeladas por un hechizo porque nadie se movía. - ¿Qué crees que habría sucedido si escuchan tu nombre? ¿Crees que te lo agradecerían y te dejarían venir a jugar todas las tardes? - Pensé que era lo mejor – dije mientras sentía como mis ojos se empezaban a cristalizar. - Aubrey ya deberías de entender que jamás serás como los demás niños normales, tienes un don muy especial que si los demás se dan cuenta que tienes te querrán asesinar – dijo Imogen. - Willow me protegerá – dije. - Hasta un espíritu Willow tiene su limite de poder, si tu willow muere te quedaras sola para siempre.    
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