Capítulo 1: “Despierta Aubrey”

2126 Words
Despierta Aubrey. Abrí mis ojos, trate de llegar a la superficie, pero las olas del mar me volvían a sumergir, me estaba quedando sin aire mis ojos no pueden ver nada y el único sonido que puedo escuchar son las olas del mar. Empecé a nadar con todas mis fuerzas hacia la superficie y tome todo el aire que pude antes de que las olas de mar me volvieran a sumergir, deje de nada y deje que las olas me empujaran, las olas poco a poco fueron dejando de ser tan fuertes y pude por fin mirar a mi alrededor, empecé a nadar hacia la orilla del mar y me deje caer cuando al fin llegue a la orilla de la arena. No se absolutamente nada, no se quién soy ni tampoco como luce mi rostro, miré mis manos son pequeñas y pálidas, me di cuenta de que no debo de tener una gran altura por el tamaño de mis piernas. Mi ropa es un vestido celeste pálido que está completamente mojado por el agua y sucio por la arena. Empecé a arrastrarme hacia la única luz que mis ojos podían percibir, una antorcha, me senté frente a la llama y puse mis manos frente a ella para calentarme. Empecé a escuchar el sonido de caballos corriendo sobre la arena, mire hacia ambos lados y vi a unos caballeros con antorchas en sus manos que se dirigían directamente hacia donde yo estaba, me levante y empecé a correr para adentrarme en el bosque. - ¡Esperen! – dijo uno de los caballeros deteniéndose frente a la antorcha, guio su cabello lejos de la orilla del agua y se bajó del animal - ¡Alguien acaba de estar aquí! – grito – Busquen por esta zona, no debe estar lejos – dijo haciendo que algunos caballeros se bajaran y empezaran a caminar en la arena. Empecé a adentrarme más en el bosque, corrí más rápido al ver que los caballeros se adentraban al bosque, trataba de protegerme con mis brazos de las ramas que golpeaban mi rostro, aunque siempre seguían golpeándome. Todo estaba tan oscuro que no podía ver nada, pero yo seguía corriendo en línea recta, mientras corría me tropecé que una de las raíces de un gran sauce haciendo que cayera al suelo y golpeara mi cabeza, intente levantarme, pero no pude, poco a poco fui cerrando los ojos. - ¡Aquí hay alguien! – fue lo último que escuche antes de quedar completamente inconsciente. Sentí como mi cabeza empezaba a golpearse levemente en el suelo, poco a poco fui recuperando la consciencia, mire a mi alrededor y estaba en uno de los carruajes de los caballeros en donde llevan a los prisioneros, había una persona apoyando su cabeza sobre la puerta del carruaje, disimuladamente me aleje de esa persona. -Parece que ya despertaste niña – dijo sin verme. No le respondí y seguí alejándome más. - No deberías de tenerme miedo, no nos sucederá nada malo, a menos de que tú lo permitas – dijo en susurro lo último. - ¿Sabes dónde estamos? – le dije un poco tímida mientras seguía viendo la pequeña ventana de la puerta del carruaje. - El reino Waylock – dijo. - ¿Por qué nos llevan a ese lugar? – dije haciendo que ella riera. En ese momento se quitó la capa que cubría todo su cuerpo y sentí como un escalofrió recorrido toda mi espalda, ella no es una persona, ella es un espíritu, su piel blanca con un tono un poco azulado. Se desvaneció frente a mis ojos para luego aparecer frente a mí, rápidamente me aleje sobresaltada. -Se que no recuerdas nada y créeme es lo mejor, allí afuera todo es un desastre – dijo viéndome con sus ojos color azul intenso. - ¿Quién eres tú? – dije asustada. Ella miro por unos segundos hacia la puerta del carruaje y luego me miro a mí, se inclinó un poco hacia mí y me sonrió. -Escúchame atentamente antes de que ellos vengan – dijo ella mientras sentía como el carruaje dejaba de moverse – Tu nombre es Aubrey Daylen y tienes 7 años, si realmente quieres vivir no les digas que me viste jamás – dijo antes de desaparecer. En ese momento abrieron la puerta unos caballeros con sus armaduras de metal brillante, ambos caballeros tenían un escudo el cual supuse que era de este reino. -Bájate de allí niña – dijo uno de ellos, yo lo mire asustada mientras me quede inmóvil en el rincón del carruaje. - Niña por favor sal de allí – dijo uno de los caballeros entrando para tomarme del brazo bruscamente. Ellos me empezaron a guiar hacia la entrada de un gran castillo, cuando estuvimos en la entrada del castillo unos caballeros se pusieron en la entrada. -La encontramos en los alrededores del bosque cuando buscábamos al fugitivo que escapo en la noche – dijo uno de los caballeros que me guiaba. Los caballeros nos dejaron entrar y seguimos caminando hasta entrar al castillo, empezamos a caminar por un ancho pasillo con diferentes imágenes había una imagen que era un gran bosque muy hermoso, otra pintura que se veía una gran montaña con nieve, una pintura con un fondo gris y con un gran árbol seco y la última imagen se veía una tormenta. Las pinturas parecían tener un movimiento uniforme como la superficie del agua de un lago, debajo de cada pintura había unas gradas que estaban a la altura de la pintura. La única pintura que no tenía ese movimiento de agua ni las escaleras era la última pintura en la que se veía la tormenta, de hecho, por una extraña razón era pintura que se veía más triste y sin vida que la pintura del árbol seco. Al final del pasillo entramos a una gran habitación con unas enormes puertas, por un momento me pregunté para que necesitasen esas enormes puertas, pero luego vi a dos gigantes uno a cada lado del trono del rey, ambos sostenían una gran espada plateada, cuando empezamos a avanzar en el gran salón ambos gigantes dirigieron su vista hacia mí, pero ni siquiera se movieron, luego dejaron de verme y miraron la puerta en donde había más personas esperando para entrar. - ¿Por qué me traen a esa niña? – dijo la persona que estaba sentada en el trono, utilizaba una corona con un dorado intenso casi rojo como un metal cuando es expuesto a grandes temperaturas de fuego. - La encontramos a las afueras del reino, debido al fugitivo de ayer decidimos traerla hasta aquí como el protocolo lo exige – dijo uno de los caballeros que me escoltaba. El rey me miro detenidamente, su color de piel es oliva un poco claro, lleva puesto un conjunto gris con detalles negros y una capa color vino. El rey miro mi ropa y luego empezó a reír a carcajadas, las personas que estaban a su lado empezaron a reírse y los caballeros que me acompañaban solo lo miraron un poco incomodos por la situación. - ¿Se supone que esta niña me asesinará? – dijo todavía riendo. - Lo sentimos mucho mi rey – dijeron ambos caballeros haciendo una reverencia ante él. - ¿Cómo te atreves a no hacer reverencia ante tu rey? – dijo uno de los caballeros mirándome amenazante, yo lo mire asustada y estaba a punto de hacer una reverencia hasta que hablo el rey. - Déjala – dijo el rey viéndome - ¿Quién eres? – pregunto curioso. Mire a las otras personas que estaban con el rey quienes también me miraban curiosos. -Aubrey Daylen – dije recordando el nombre que me había dicho el espíritu. - ¿Dónde están tus padres? – pregunto mirándome serio. No sé qué responder, ni si quiera yo sabía hace unos minutos quien soy, no sé si ese es mi nombre realmente y tampoco sé que hago aquí. Sería muy extraño decirle a alguien que aparecí de la nada en el océano justamente la noche que escapo el fugitivo del que hablan. -No lo sé – dije tímida. - ¿Dónde vives? – pregunto. - No lo sé. - ¿Acaso eres un duende o alguna criatura tonta del bosque para que no recuerdes nada? – dijo mientras empezaba a reír. - ¿podría serlo? – dije sorprendida, tal vez realmente era una criatura del bosque y por eso no recordaba nada. Todos dejaron de reír y me miraron serios. El rey estaba a punto de hablar cuando se abrieron bruscamente las puertas del salón dejando a la vista a muchos caballeros que sostenían a una gran bestia de al menos unos 5 metros de altura, los gigantes que cuidan al rey tomaron una posición amenazante con sus espadas listos para atacar. -Mi rey, hemos logrado encontrar a la bestia que escapo ayer en la noche – dijo uno de los caballeros que traían a la bestia. - Tráelo frente a mi – dijo el rey. Con dificultad todos los caballeros empezaron a empujar a la gran bestia que luchaba por escapar, cuando estuvo frente al rey dio un feroz rugido que me hizo retroceder unos pasos del miedo, los caballeros que me habían escoltado habían desenvainado sus espadas y estaban atentos a los movimientos de la bestia. -¿De dónde vienes bestia? – dijo el rey sacando una daga y poniéndosela en el cuello. La bestia no hizo más que rugir de nuevo, entonces el rey hizo un corte en su brazo haciendo que se quejara del dolor la bestia. - ¡Habla tonta bestia! – dijo uno de los caballeros que sostiene la bestia. - ¡Blanklen! – dijo la bestia. El rey guardo la daga y camino de nuevo hacia su trono. -Mi rey, esta es la tercera bestia de Blanklen que encontramos en nuestras tierras, creo que ya es tiempo de que respondamos de la misma forma – dijo uno de los hombres que estaban a su lado. - El reino Blanklen siempre ha sido muy hostil, no creo que quieran iniciar una guerra, no después de lo que sucedió con el reino caído – dijo el rey mientras se tocaba la barba de su barbilla – Dime por que tu y las otras bestias han venido a mi reino y te dejare libre. - Jamás traicionaría de esa forma a mi rey – dijo la bestia. - ¡A eso le llamo lealtad! – exclamo el rey - ¿Sabes? Tus amigos dijeron exactamente lo mismo y cada uno de ellos murieron de la misma forma, así que te daré una última oportunidad y dime porque están aquí – dijo haciendo que uno de los caballeros lo lastimara con su espada haciendo que la bestia rugiera. - Prefiero morir antes de inclinarme ante un falso rey – dijo la bestia. - Llévenlo a las mazmorras y sáquenle los ojos – dijo el rey. Los caballeros empezaron a empujar a la bestia para sacarla del salón, en ese momento la bestia empujo a uno de los caballeros que sostiene las cadenas de sus brazos, con un movimiento rápido empujo a todos los caballeros quedando totalmente libre, los caballeros que me escoltaban corrieron hacia la bestia, rápidamente fueron vencidos por la bestia, los gigantes empezaron a caminar hacia la bestia, uno de ellos casi me aplasta si no hubiera sido porque me tire hacia otro lado. Pude ver como uno de los gigantes intentaba atacar a la bestia con su espada, pero la bestia fue más rápida y esquivo su ataque, tomo su espada y se la atravesó en el abdomen al gigante, en un movimiento rápido atravesó la espada al otro gigante, una de las espadas de los gigantes se deslizo hacia donde yo estaba y la bestia empezó a caminar hacia mi dirección. Rápidamente empecé a correr hacia el rey, escuché los pasos apresurados de la bestia detrás de mí, cuando me di la vuelta estaba a tan solo unos metros de mí, vi como levanto su espada para dejarla caer sobre mí, extendí una de mis manos como para tratar de defenderme inútilmente y cerré mis ojos con fuerza esperando mi muerte. En ese momento sentí como un escalofrió recorrió mi espalda y después escuché un gran golpe al fondo del salón. Abrí mis ojos y pude ver como una gran aura azul se había creado alrededor de mí, a los pocos segundos desapareció el aura, vi a la bestia que estaba tirada al fondo del salón, y había roto la pared, parecía como si algo lo había empujado con una gran fuerza hacia la pared. -Está niña posee el poder de un Willow – dijo el consejero del rey.
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