Oliver Apago el despertador. Era lunes en la mañana. Sonrió aún en la cama al recordar mi fin de semana con Stefan. Fue sin duda uno de los mejores de mi corta existencia. El viernes por la noche lo pasamos en un hotel. Ambos tuvimos nuestra primera vez, al principio ninguno de los dos sabía muy bien que era lo que teníamos que hacer, pero después se fue dando todo tan natural que fue muy especial y mágico para los dos. El sábado por la mañana a Stefan se le ocurrió que pasemos el sábado y parte del domingo en la cabaña de sus padres, ya que estos estaban de viaje hasta el lunes. Obviamente esta vez le pregunté a mis padres, a papá no le gustaba mucho la idea, pero para mí suerte y la de Stefan Pa lo convenció. En resumen, pasé todo el fin de semana en la cama con mi novio, al

