Stefan Escucho sonar el despertador. Estiro mi mano con los ojos aún cerrados y lo apagó. Con mi mano izquierda sigo acariciando su cabello, y con la derecha apoyada en su brazo sintiendo su calor y suave pie, mientras el me abraza. Siento que apoya su mentón en mi pecho. Abro los ojos y lo primero que veo son los suyos verdes mirándome dulcemente. - No me mires así, sabes lo que me cuesta levantarme después - digo acariciando su mejilla. - Quisiera pasarme toda la mañana acostado contigo - dice. - ¿Y qué hay de las responsabilidades? - Tienes alma de jubilado. - ¿En qué momento se invirtieron los roles? - digo. El ríe y me besa. Pongo mis manos en su cara siguiendo el beso. El apoya las manos en la cama queriéndose levantar. - No... Stefan - dice cortando el beso. Yo lo sigo sost

