Oliver
Abro los ojos al sentir que me sacuden. En la oscuridad distingo la silueta de mi hermano. Veo la hora en el reloj de mi mesita de noche, eran las tres de la mañana. Me siento.
- ¿Que pasa Dan? ¿Estás bien? - pregunto algo dormido pero preocupado.
- Si, ven quiero mostrarte algo. - dice prendiendo la luz y saliendo de la habitación.
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- Si sabes que van a matarnos ¿verdad? - digo mirando el auto plateado de nuestros padres todo pintado con aerosol azul y rojo.
- Si, ya lo venía pensando. Lo tengo asumido de hecho.
- No sé de dónde sacaremos la plata para que lo pinten.
- Yo creo que va a ser más fácil ir a la autopista y hacer dedo. Podríamos irnos de mochileros a Machu Picchu.
- No vamos a fugarnos Daniel.
- Yo no quiero estar en este continente para cuando ellos lleguen.
- Vamos a arreglarlo para cuando lleguen.
- ¿Y con que dinero lo haremos? ¿Piensas robar un banco? ¿O te ganaste la lotería y no me enteré?
- Ya lo veremos, mañana lo llevaremos y lo solucionaremos. ¿Puedo irme a dormir? Pienso mejor bien descansado y con una taza de café.
- Claro. - dice.
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- ¡No tenemos ese dinero! - digo exclamando.
- No es mi problema niño, deberían haberlo pensado antes de ir a uno de los peores barrios con un auto como esté. - dice el mecánico. - ¿Lo arreglo o no?
- Le llamaremos, sino lo vendremos a buscar. - digo y salimos con Dan.
- No tenemos a nadie a quien pedirle, los tíos no están, la tía Sam está en Italia igual que la abuela. - digo.
- Sigo creyendo que Machu Picchu es la mejor idea.
- Vuelves a decir Machu Picchu y voy a golpearte. Espera....
- ¡El tío Chris! - exclamamos a dúo.
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- Sus padres van a matarlos si se enteran - dice el tío Chris.
- Ya lo sabemos - dice Dan.
- Por eso te estamos implorando que nos ayudes, te iremos devolviendo el dinero en cuotas. Por favor tío.
- No me gusta mentirle a Dom pero lo haré. Uno porque yo de adolescente no era ningún santo, dos porque son mis sobrinos favoritos.
- ¡¡Muchas gracias!! - digo abrazándolo y Dan también.
- Ya, tranquilos. Dame la dirección del mecánico que yo iré mañana, llámalo y dile que lo arreglé. Procuren portarse bien de acá a que lleguen sus padres. - mira a Dan - nada de fiestas.
- ¿Por qué nadie olvida esa fiesta? - dice mi hermano indignado.
- A veces desearía haber estado - digo bromeando.
- Podríamos hacer una - dice sonriente.
- ¡NO! - grita el tío Chris - Por favor Daniel no hagas estupideces, no soy millonario para pagar todos los desastres.
Ambos reímos. - Tranquilo Tío, nos portaremos bien - dice mi hermano con una sonrisa.
- Eso espero, ahora vayan a clases.
- Gracias de nuevo. - digo.
- Saludos al tío Rob. - dice Dan.
- Le diré.
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Al llegar a la escuela me encuentro con Eleanor.
- ¿Por qué llegaste tan tarde? - pregunta Lenny.
- Mi hermano destrozó el auto.
- ¿Que le hizo? - pregunta preocupada - ¿Él está bien?
- Él está bien, lo dejo estacionado unas cuadras antes como dijo que haría y se lo pintaron entero con aerosol.
- ¿Y qué van a hacer? ¿Fugarse del país?
- No, le pedimos ayuda a un amigo de mi papá.
- ¿Esta en Las Vegas?
- No, el no pudo viajar por su trabajo.
- Qué bueno que lo pudieron solucionar.
- Si, me alegra saber que voy a llegar a cumplir mis 18.
Ella ríe - Tus padres se hacen los estrictos, pero estoy muy segura de que son muy blandos con ustedes, son su debilidad.
- Si, nunca han sido muy severos con nosotros. Siempre están aconsejándonos.
- Ya te lo eh dicho, tienes suerte de tener unos padres así.
- Hola - dice Stefan acercándose.
- Hola Ste - dice Lenny con una sonrisa.
- ¿Seguiremos hoy con el trabajo? - pregunta.
- Claro - responde mi amiga. Me mira - ¿En tu casa?
- Si, si no tienen problema. Con suerte en el fin de semana lo terminamos.
- Perfecto - dice Stefan - Nos veremos a la salida - se va.
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Estábamos en mi casa. Había empezado a hacer el trabajo, pero Lenny hizo un comentario y terminamos hablando de otra cosa.
- ¡Vamos Oli! - dice mi amiga regañándome
- Ya te lo dije, ¡Soy de madera! - digo. Estábamos ambos parados en el centro de mi habitación, ella trataba de hacerme bailar una canción lenta. Stefan estaba acostado en mi cama mirándonos.
- El baile es en unos meses, tenemos tiempo para hacerte bailar.
- ¿Quien dice que voy a ir?
- ¡Oliver! - dice indignada - Es nuestro último baile, además de que yo soy una de las organizadoras. Voy a arrastrarte si es necesario.
- Veremos…. - digo no muy convencido.
- Vamos, intentemos de nuevo. - comenzamos a movernos a la par, sin darme cuenta la vuelvo a pisar por décima vez.
- Oliver - me vuelve a regañar.
- Lo siento - digo. Stefan ríe y Eleanor lo mira asesinamente.
- Eres muy mala profesora Len, muy mandona y con muy poca paciencia. - me mira - desde que somos niños que es así, no te preocupes.
- A ver Stefan, ya que eres tan bueno en todo lo que haces haz bailar a Oli.
- Yo no dije que era bueno en todo.
- No lo dijiste, pero lo piensas. Ahora - dice estirando su brazo señalándome. Stefan se para rezongando y Lenny se pone donde él estaba y comienza a mensajear con su celular.
Me pongo algo nervioso. Él se me acerca.
- Tranquilo, no muerdo - dice despacio con una sonrisa. - Imagina que soy Len - dice.
- Ya quisieras ser tan bonita - dice aún con la vista en su celular.
Stefan toma mi muñeca derecha y mueve mi brazo poniéndolo en su cintura. Luego pone su mano izquierda en mi hombro derecho y juntamos nuestras manos libres.
- Ahora solo tienes que moverte lentamente.... Y avanzas a la par de tu compañero - da un paso hacia su derecha y yo lo sigo mirando mis pies para evitar pisarlo. - Y vuelves uno - vuelve hacia donde estaba - Y así, no es la gran cosa. -
- Para ti es fácil decirlo, no tengo mucha flexibilidad.
Ríe - Solo tienes que dejarte llevar. Vamos a volver a intentarlo, pero está vez mírame a mí, no a tus pies - dice y volvemos a tomar posición. Comenzamos a movernos. - Oliver - dice llamándome, lo miro y choco con sus dulces ojos celestes.
Nos quedamos así.... Mirándonos mientras "bailábamos". Se siente raro esté momento, pero no "raro" de incómodo sino de "raro" de agradable. Paramos de bailar, pero nos seguimos viendo. El sacude levemente su cabeza y me suelta.
- Lo siento, pero tengo que irme - dice agarrando su mochila. Veo a Lenny quien levanta su vista al oír decir eso a Stefan.
- ¿Esta todo bien? - pregunta ella extrañada.
- Si, olvide que tenía práctica - dice evitando mirarme. - Mañana lo seguimos, nos vemos - sale rápidamente por la puerta.
- ¿Y a este qué diablos le pasa? - dice indignada.
- No lo sé.
Eso sí que fue extraño.
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Stefan
Al llegar a mi casa voy directo a mi habitación y entró a mi baño. Me sacó la ropa y me meto a la ducha, abro el agua fría. Quedó ahí, dejando que el agua helada me despeje.
No sé por qué mentí, en realidad no tenía práctica. Debería haberme alejado cuando las cosas que pusieron incómodas....... ¿Fue incómodo? ¿Por qué me sentí tan bien estando tan cerca de él? ¿Por qué deseaba que Eleanor desapareciera?
Pongo ambas manos en mi cara y comienzo a frotarme rápidamente para así sacar esas ideas de mi cabeza, pero no se van. La voz de mi hermano me saca de mis pensamientos.
- ¿Hermano te encuentras bien? - pregunta desde afuera de mi baño. - Te vi entrar como un rayo directo a tu habitación.
- Si, si, sí, estoy bien. Estaba algo acalorado. - digo.
- Está bien, cuando termines baja, la cena está lista.
- Enseguida voy.
Estábamos los cuatro cenando. Mi padre hablaba con mi hermano de vaya saber qué. Yo seguía preocupado con mis pensamientos.
- Ste, cielo, ¿Estas bien? - pregunta mi madre, levantó la vista de mi plato y la miró.
- Si, todo bien - digo fingiendo una sonrisa.
- No has comido nada, desde que te sentaste que estás revolviendo la comida con el tenedor.
- Lo siento, no era mi intención hacerlo. - me disculpó soltando el cubierto.
- Relájate Ste, llegarás con las notas para que te acepten en la universidad - dice mi padre con una amplia sonrisa.
Mi padre se piensa que mi única preocupación es el fútbol; que mi vida es el fútbol y nada más; Que lo otro no importa.
- Claro - digo falsamente. Siempre fue el sueño de mi padre ser un jugador de fútbol profesional, pero lo dejo todo cuando mi madre quedó embarazada de mí y de mi hermano mellizo.
- Tienen que disfrutar de su último año hijos - dice mi madre dulcemente.
- Estoy ansioso por el baile - dice Alex - Le preguntaré a Becca para que vaya conmigo.
- Es una chica muy simpática - dice papá.
- Lo es, al menos cuando estamos los dos solos. - dice mi hermano.
- No quiero nietos ¿Me oyeron? - dice papá.
- Si papá - decimos a dúo con Alex.
- Bien.
Estaba acostado en mi cama tratando de dormir, cuando escucho que tocan mi puerta.
- ¿Estas despierto? - pregunta despacio mi hermano.
- Si, pasa - digo. El entra cerrando la puerta y sentándose en mi cama.
- ¿Qué pasa hoy contigo? - pregunta - ¿Te peleaste con Hannah?
- No. ¿Por qué todos creen que mi vida es solamente el futbol y Hannah?
- ¿Que no lo es?
- No.
- Entonces ¿Qué pasa?
- Nada.
- Vamos Stef, soy tu hermano sabes que puedes contar conmigo para lo que sea.
- No es nada, solo que estoy cansado Alex.
- ¿La amas?
Me quedo pensando unos segundos - No, no lo creo. Nadie se queda con su amor de la secundaria, es algo pasajero.
- Si tú lo dices.
- ¿Ya sabes que harás con la universidad?
- Voy a intentar entrar a la de fútbol, por más que no sea tan bueno como vos.
- Tú puedes lograrlo.
- Papá no piensa lo mismo.
- No importa lo que piense papá, sino lo que tú quieras.
- ¿Eso es lo que tú quieres?
- Si - digo, aunque la verdadera respuesta es todo lo contrario.
Pero como decirle a tu padre, quien tiene la ilusión de que te conviertas en un jugador profesional, que en realidad a ti esto no te gusta.