Suspiro profundo intentando buscar la manera de que él pueda entender mi punto y se sienta más tranquilo ante lo que pasó. Por ello, le pido a Dios mentalmente que ponga en mi boca las palabras que ambos necesitamos para sentirnos mejor. ¿Cree que usted solo podría haberlos protegido? — pregunta la psicóloga y el tío niega. — No podría, eran más de cinco hombres, pero por lo menos, mi intento de defendernos había causado mi muerte y con ello, habría evitado ver como cortaban al prometido de Katherine aun con vida y no habría escuchado los gritos al ver como lo hacían. — ¿Todos vieron eso? — pregunta la psicóloga. — Cuando estaba solo, me golpeaban y solamente me daban agua sucia para beber, pero cuando Katherine llego con esos dos chicos, todo fue peor. — confiesa. >> a los cua

