Celeste y el diablo estaban vistiéndose para la boda de su hijo. Katherine desde un principio les agradó, aparentaba ser una chica malvada y fría; sin embargo, cuando estaba cerca de Azkeel sus ojos se iluminaban y esa barrera desaparecía. La boda se iba a realizar en el gran salón. Entre los invitados estaban Celeste, el diablo y algunos miembros del ejército del infierno. —Te ves muy guapo—mencionó Celeste acomodándole la corbata a su amado. —No mejor que tu. Estas preciosas mi amor —respondió él dándole un pequeño beso en los labios. Azkeel ingresó en ese momento. Ya estaba vestido con su traje. —¡Hijo, te ves realmente atractivo! —exclamó Celeste con alegría. Él se sonrojó un poco; no estaba acostumbrado a vestirse así. —Gracias mamá. Es hora de irnos —respondió un tanto nervioso

