Pov Sadie McPherson Volver en helicóptero con una pequeña de apenas un mes de nacida, una mamá primeriza en recuperación y emocionalmente exhausta, un escolta paranoico y un tío preocupado fue, a decir verdad, todo un desafío. Pero, si soy honesta, era un caos delicioso y divertido. La tensión del escape y el trauma se disolvían poco a poco con cada balbuceo de Lía y cada mirada de alivio que Gia y Alastair intercambiaban. Gia, con esa nueva capa de fragilidad, se veía más hermosa que nunca, y Alastair... bueno, Alastair parecía un halcón, vigilando el horizonte con una intensidad que era tanto exasperante como increíblemente dulce. Nos reíamos de las exageradas precauciones de Andrea, el escolta, y de la manera en que Alastair, con toda su solemnidad académica, sostenía torpemente la bol

