Habían pasado dos días y no había podido hablar con mi hermano sobre lo que había querido decir con respecto a ser la apoderada legal, pero me lo imaginaba, hasta ahora yo tenía el poder único, de decidir que pasaba con la empresa, y aquello me dejaba algunas jugadas que venía pensando desde que él lo mencionó. El abogado de Viktor había estado llamando una vez cada día solo para meter presión y que le diera más vueltas al asunto. Betty me daba la vuelta sobre algunas otras cosas, escudándose en las instrucciones que le dio mi padre pero aún así estaba para mí o mejor dicho, para la empresa. Tenía que sentarla y sacarle todo aunque la tuviera que amenazar con que la despediría, no tenía el corazón para hacerlo pero aún así usaría cualquier cosa, estaba segura que ella sabía como había qu

