La asistente nos miraba con nerviosismo, sus manos estaban descansando en su regazo y en cuanto escuchó las palabras “pago anual” empezó a tirar de su ropa dejándonos ver que le inquietaba la situación. La mujer se aclaró la voz para comenzar a hablar. —E-esperaba no tener que hacer esto, pero si me dan unos minutos, explicaré todo a detalle, justo como su papá quería. —indicó Betty, Iram y yo nos miramos y luego asentimos, la mujer tomó un respiro y salió de la oficina tan rápido como los tacones se lo permitían. Luego de unos breves minutos ella irrumpió de nuevo en la oficina, con su tableta y un folder en las manos, se sentó de nuevo en el sillón y comenzó a hablar de nuevo. —Para empezar —tomó un tiempo para encontrar las palabras correctas—, creo que debe saber que Ademar es su

