—¡¿Qué haces aquí Daniel ? largo de mi oficina! —Voy a impugnar el testamento del abuelo, tu no mereces quedarte con todo — veo la ambición en sus ojos, y me molesta, me molesta que sea tan imbécil de querer tener algo que es mío. —Haz lo que quieras — le digo volteando a revisar los papeles de la casa de Elena, si…l e he comprado una casa a su nombre, para que viva feliz y tranquila, y no tenga que preocuparse por alquileres, no quiero que le ocurra nada en lo absoluto, que no tenga que preocuparse por nada, porque desde ahora ella es mía, solo mía. —Voy a alegar que no has cumplido con su última voluntad de casarte, — lo miró con odio, y mis alertas inmediatas se encendieron, hay una cláusula en el testamento, que si no me casó, mi hermano debe tomar posesión de los bienes, pero no ha

