Los recuerdos invadieron mi mente, era como si todo fuera vuelto a mi memoria en segundos, lastimando mi corazón y ahogando mi alma por completo. Yo recordaba ese dije, lo recordaba. Siempre fue él, siempre fue el culpable de arrebatarme mi pureza, el padre del hijo que llevaba en mi vientre. Pero cómo fue capaz de engañarme todo este tiempo. Lo empujé con todas las fuerzas que tenía y tomé unas de las sábanas para cubrir mi cuerpo muerta de miedo, la cara de Danilo irradiaba confusión. Sentía mi vientre dolor, y unas inmensas ganas de vomitar, todo en mi mundo comenzó a dar vueltas. —¿Qué te ocurre Elena está bien? — me preguntó el muy descarado. Lo miré con odio, y salí corriendo a unos de los cuartos encerrándome en él. —¡Elena! ¿qué pasa mí amor? Vamos a hablar, abre la pue

