No sé que pensar del detalle de Marco, toda esa ropa de marca, teléfono último modelo. — Disculpe señora, Marco me pidió que ordene sus cosas. — Se acerca a tomar algunas prendas. — Gracias, Zaira ¿Te puedo hacer una pregunta? — La que guste señora. — Sabes que no tienes que decirme así, llámame por mi nombre, a fin de cuentas ya no soy esposa de Marco. — Él no parece pensar lo mismo. — ¿A qué te refieres? — Lo digo por la forma en que la trata y como se expresa de usted, siempre dejando claro que es la señora de la casa, yo nunca entendí su relación. — No te preocupes, no eres la única, para ser sincera yo aún no entiendo, lo que te quería preguntar es ¿cómo lo has visto, cómo está? — Bueno, es muy cerrado, no suele hablar con cualquiera de sus sentimientos, pero lo que no podía

