Marco — Emma, comunicame con Zaira por favor — Pedí a mi secretaria de camino a mi oficina. —Maldita sea — Maldije, desquitandome con todo a mi paso, me odiaba por creerle, por desearla de esta manera, me odiaba por no poder odiarla cómo debería. — Señor, Zaira esta en la línea — Aviso mi secretaria. — Gracias Emma. — Tomé el teléfono enseguida — Zaira, ¿ dónde está Charlotte? — En su habitación, solo bajo a desayunar y regreso, llevándose una taza de té, tenía un poco de resfriado. — Quiero que de ahora en adelante le prestes mucha atención a todo lo que haga y me lo digas. — Estaré al pendiente. — Dice, aceptando mis órdenes. — Una cosa más, avísale que el viernes tiene que venir conmigo a la empresa, que sea puntual, no quiero salir tarde. — Le diré no tienes de que preocupart

