Marco Aun tengo la sensación de sus besos en mis labios. Las personas comienzan a retirarse, la mayoría se han ido, mis padres y mis abuelos, están saliendo del lugar, no puedo encontrar a Charlotte por ninguna parte y la verdad ya no me sorprende, tiene la costumbre de desaparecer. Cansado de buscar sin ningún resultado, salgo por mi auto, eso sí esque ella no se lo llevó está vez. — Señor buenas noches, ya le traigo su auto. — Habla enseguida un joven de valet parking al verme. Tarda apenas uno segundo cuando regresa con mi auto. — Gracias, que pase buenas noches. — Disculpe, su esposa dejo un regalo para usted — Se acerca con un sobre. — Gracias, ¿ella salió hace mucho tiempo? — Si, tomo un taxi, hace unas tres horas aproximadamente. — Gracias. Dejo el sobre, encima del asie

