Lo que estaba aconteciendo en la vida de este pobre joven que seguramente ya no tenía el rumbo ni la dirección que estuvo buscando desde el principio, tomaría ahora un rumbo diferente, era cierto que el aun quería irse de Corujo hacia la capital de España, pero lamentablemente se estaba envolviendo en asuntos del corazón y del cuerpo que no estaban saliendo como lo hubiese querido, aunque la situación con Adhara lo podría colocar nuevamente en el mapa y así salir de donde él decía que era la peor vida que le había tocado vivir.
Estuvo un buen tiempo pensando en cuanto que poder hacer con ella, y no tener que llegar a buscarla como si de un animal hambriento se tratara, él quería sentirse importante y así mismo querer darse su lugar, hacerse el interesante, pero la situación que él quería alcanzar no estaba para que lo hiciera de esa manera, pero antes tenía una plática pendiente con un amigo que sin duda lo tenía con algún pensamiento ahí perdido y quería aclarar la situación con ese amigo llamado Luis.
-Oye Luis, ¿te gustaría que nos viéramos por la tarde?-
Le dijo Jeyko con algo de seducción, sabía perfectamente que Luis no racharía la oferta de verse con él, así que sin duda aceptaría la propuesta.
-¿A qué horas podrías?-
Le insistió una vez más Jeyko al pobre de Luis que moría por él, así que Luis le contesto:
-¿Te parece bien por la noche en el muelle?
-¡Por supuesto ahí estaré!
Le contesto Jeyko emocionado que ¿Quizás? Más de algún provecho encontraría en esa cita con Luis.
Mientras se llegaba la hora no perdía el tiempo, yendo y viniendo por todo Corujo, iba y venía como animalito sin dueño y sin correa, en búsqueda de algo que le diera satisfacción personal y emocional, aunque estaba muy pendiente de la hora en que se encontraría con Luis y del cual iba directo a querer sacar el máximo provecho de esta situación.
Luis por su parte estaba nervioso y deseoso de ese encuentro, sin duda de los dos y aun no importándole que si vería a Jeyko seria por el puro interés al dinero que Luis le podría brindar, a Luis eso no le importaba, solo quería saciar su deseo y su fantasía completa con Jeyko, quería que se repitiera como lo de la última vez, pero esta vez llegando a una posible intimación entre los dos, Luis ansiaba ser penetrado por Jeyko hasta que lo dejara inconsciente y completamente satisfecho, aun así eso le significara la ruina o la muerte, pero quería sentir verdadero placer así fuera una vez y sentirse libre de sus fantasía que noche tras noche lo asediaban y no le permitían dormir o vivir en paz, pensando ¿Dónde podrá estar Jeyko esta vez? Pero todo se decidiría en unas pocas horas.
Jeyko se paseaba y en una vuelta de esas, encontró a un joven el cual era, según jeyko algo paranoico por lo de mostrar su sexualidad a plenitud, pero Jeyko sabiendo la manera en que se comportaba sin más se le acercó y le dijo:
-¡oye me invitas a un trago!-
A lo que este joven le contesto:
-¿Por qué creerías que puedo invitarte a un trago? ¿Tienes algo que ofrecerme?
Todo era cuestión de ofrecer, pero Jeyko no se vendía tan barato,
¡Invítame a una copa de vino, Los Palacios! ¡Y dejo este muñeco erguido en tu boca!
Por supuesto Jeyko estaba intentando sacar sus dotes a relucir y ver que tanto podría conseguir, una copa de vino de ese en específico en España no costaba menos de 75 euros, era algo elevado el precio, pero Jeyko no andaba en busca de una copa, él quería la botella completa para llevarla con Luis.
El joven al ver el m*****o que sobresalía de su pantaloncillo, le respondió:
¿Solo eso me darás? ¡Al menos una copa merece una cogida entera!
Le respondió, inmediatamente Jeyko se hizo el desentendido nuevamente mostrándole arrogancia:
¡Lo siento, no me vendo tan barato! ¡Adiós!
Y comenzó a alejarse del lugar, ¿Quizás? había dado 6 pasos cuando el joven lo tomo del brazo colocándole en la mano la botella del vino diciéndole:
¡Te espero en 15 minutos en el edificio de la derecha piso 33 habitación 21!
Ya había obtenido lo que quería, ahora solo era de cumplir con esa pequeña y fugaz cita y lograr sacar unos euros más.
Mientras tanto Luis, queriéndose ver elegante o al menos atractivo, para que Jeyko se animara a mas con el desde que lo viera en el muelle.
Jeyko lo que si nunca hizo al menos hasta ahora era no faltar a sus compromisos y tenía palabra, por lo que fue directo a la dirección a cumplir su palabra.
Llego al edificio pregunto por la habitación, alguna señoritas del Edificio lo vieron con cierta desigualdad, pero unas tanta le mostraron demasiada amabilidad, su apariencia física no era para nada el problema, pero si en la forma que iba vestido, con un short corto y una camisa playera bastante llamativa, no solía vestirse de esa manera pero quería ese día sentirse cómodo con el mismo.
Llamo a la puerta de la habitación, el chico salió de inmediato. Lo tomo por el brazo y lo halo hacia dentro, le entrego una toalla y le dijo: ¡Dúchate! Te espero en la cama, sin más se dirigió a la bañera y se pegó una ducha que para el calor que estaba haciendo le quedo lo mas de refrescante posible, al salir solo se secó el cuerpo y quedo completamente al desnudo y así se dirigió con el chico que lo esperaba en la cama muy ansioso.
¡Wow! ¡Vaya que si tienes un lindo Pene ahí verdad!
Mientras lo miraba con la lascivia y la lujuria.
¿Cómo te gusta hacerlo?
Le pregunto Jeyko, directo al grano y sin previo juego.
¿Cómo tú quieras dármelo y hacérmelo amor?
Le respondió el chico más en su ambiente relajado y dejando salir eso que en público no podía hacerlo, su naturalidad.
Así que Jeyko se acercó a la cama lo tomo por detrás y sin previa lubricación dejo que su pene alcanzara lo que seguramente le chico no había experimentado, dio un solo grito,
¡Hui! ¡Sí que sabes meterla!
Le dijo con una gran boca llena de saliva deseando que eso que tenía por dentro no saliera de su trasero.
Jeyko lo siguió embistiendo hasta que el chico lloro del placer o dolor que sentía,
¡Espera! ¡Espera! Déjame sentirlo en mi boca, mientras se sacaba el pene del trasero, jeyco como si fuese un muñeco inflable dejo que lo manipulara con el quisiera, al fin de cuentas Jeyko sacaría algo más que solo una botella de vino de más 500 euros.
Hizo que jeyko literalmente le cogiera la boca con su enorme pene hasta que Jeyko con más prisa que deseo acabo llenándole la boca al chico de todo su líquido seminal, el chico sintió el cielo venirse encima de él, y solo trago cada gota que Jeyko expulso de su pene.
¡Satisfecho!
Le dijo Jeyko con deseos de irse con algo extra
¡Por supuesto! Pero deseo más, no ahorita, pero si otro día que puedas.
Así que jeyko nuevamente se ducho y al marcharse el chico le dijo:
Toma, no te ofrecí nada porque quería que vinieras y me lo hicieras por voluntad y no por compromiso.
¡Si Claro! Por compromiso, lamentablemente así había sido pero también había sacado su beneficio extra, 350 euros extra ya era una buena propina.
Pero Luis seguía esperando y Jeyko ya se había tardado una hora en llegar al lugar Luis con un rostro de total desilusión se fue de inmediato del lugar y ver que no había podido cumplir su fantasía ese día.
Jeyko sabía que no llegaría a tiempo así que se fue a esperarlo a la puerta de su casa, con la botella de vino, que se había ganado media hora antes, así que cuando vio de cerca veía Luis, él se paró de frente a la puerta y Luis al verlo acelero el paso, al llegar le pregunto:
¿Qué haces aquí?
¡Por culpa de esta botella no llegue a tiempo! Pero estaba seguro que vendría a tu casa.
Le respondió con algo de descaro en su boca, Luis se contentó de inmediato y al tenerlo en la entrada de su casa se sintió más agradecido que estuviese ahí.
Todo estaba servido, los dos al fin solos en casa de Luis en donde por el momento y por un largo rato nadie los podría interrumpir, pero era evidente que Jeyko estaba ahí por lo que Luis pudiera ofrecerle y no por lo que él quisiera hacer con Luis, pero no todo era dinero, ya que Jeyko si sentía que con Luis el tocarse era muy diferente a como el tocaba a una mujer o como lo había hecho momentos antes con el chico de la botella de vino.
Ingresaron a la casa de Luis, este con mucha ilusión y deseo,
¡Ponte cómodo! ¿Te sirvo una copa de vino?
Le dijo Luis,
¡No gracias! Es para ti,
¡Gracias!
Se sentaron y comenzó Luis a decirle:
¡Oye! ¿De verdad quieres irte a Madrid?
¡Por supuesto! Es mi sueño salir de aquí y poder estudiar por fuera.
¿Cómo lo harás? ¡Porque creo que no te fue muy bien con las chicas del otro día!
¡Eso es cierto! Respondió Jeyko,
Pero hay una persona que me atrae y ¿Quizás pueda ayudarme?
Jeyko ya le estaba tirando la piedra a Luis y seguramente el había entendido directamente esa propuesta,
¿Ya pensaste como vas a convencer a esa persona que te ayude?
¿No se? ¿Dime tú?
Le dijo Jeyko con la mirada ya fija y la lujuria saliendo de sus labios,
¡Vamos no nos hagamos los rogados! ¡Tú quieres esto y yo quiero lo que tú puedes ofrecerme!
Le dijo sin más tapujos Jeyko a Luis, entonces Luis le respondió:
¡Perfecto! ¡No quería ser yo quien te lo digiera! Sin más puedes hacerme tuyo Jeyko yo te deseo desde el mismo día que nos masturbamos por primera vez y eso me ha dejado más caliente que ningún otro.
¿Qué te gustaría que te hiciera?
Le dijo Jeyko como si de un juego se tratase,
¡Deseo que me penetres directamente hasta que te vengas una y otra vez en mi culo!
¿Enserio es lo que quieres?
¡Por supuesto! Quiero sentir cuanto aguantas y cuantas veces puedes cogerme aun así sea esta vez nada más,
¿Seguro Luis? Mira que yo puedo aguantar hasta 15 o 20 minutos de corrido la primera vez y si continúo puedo tardarme hasta media hora,
¡No importa! Quiero que desquites tu deseo en mí y me dejes como a un trapo sucio, ¡Tirado y sin que nadie pueda recogerme!
Seguramente había sido una mala elección por parte de Luis, pero eso era lo que él consideraba que valía su dinero, y sin más Jeyko se hecho a la obra lo desnudo como si se tratase de un muñeco de plástico lo maltrato tanto como él quiso antes de penetrarlo, eso parecía más una golpiza que una relación íntima, pero como el cuerpo era débil, eso era todo lo que Luis quería de Jeyko. En ese momento y no en ningún otro y si no era ahí, posiblemnte no habría otra oportunidad para Luis.