—Ohhhh síííí... —gimió al sentir cómo se llenaba lentamente. Él se apartó un poco y luego volvió a entrar. Esta vez, Jeff deslizó todo su pene en la v****a de Amy. Una vez más, estaba dentro de su hermana. Sus manos y pies acariciaban su cuerpo mientras ronroneaba de placer. La miró a los ojos oscuros, con su polla enfundada en ella. Se besaron por primera vez esa noche, chasqueando los labios. Sus lenguas se deslizaron en la boca del otro mientras él comenzaba a deslizar su polla dentro y fuera de su joven cuerpo. Gimieron en la boca del otro; su coño estaba tan apretado, tan resbaladizo, estaba hecho para su polla. Le encantaba la sensación de su hermano penetrándola tan profundamente una y otra vez. ¡Entró tanto, la estiró tanto! Era suave, se movían tan bien juntos. Jeff se folló a su

