El comentario sobre la actuación de mi madre llama mi atención.
—¿A qué te refieres?
—Le pedí que inventara algo para que subieras y así conversar unos minutos contigo para hacer las paces.
—¡Ah! ¡Era eso! Ya entiendo todo, mi madre nunca pierde sus llaves. Se pusieron de acuerdo para que estuviéramos solos tú y yo.
—Así es. Tengo mis medios para conseguir lo que quiero ¿Dónde estábamos? —pregunta mordisqueando sus labios.
—Oportunamente mi madre vino para regresar la cordura a este dormitorio. Estás muy extrovertido, por así decirlo.
—¿No lo disfrutabas?
—¡Por supuesto! —exclamo mientras con ayuda de la cama me levanto para ponerme en pie.
—Entonces volvamos a degustarnos —propone mientras se acerca a mí.
—Blake, tienes que conversar conmigo, no puedes sólo besarme y yo imaginar que me amas. Te recuerdo que estás con Julissa.
—Es a ti a quien quiero Nat, ya no me cabe dudas.
—¿Cómo lo sabes? ¿Cómo estás tan seguro?
—Al principio creí que con el tiempo comprendería por qué nunca he sentido por Julissa las mariposas, nervios y a la vez confianza que siento por ti. En mis adentros comparo mis sentimientos hacia ambas y es totalmente diferente. Me quedo con la persona que me hace falta, con la que me quita el sueño y roba mis pensamientos. Verte ha sido la confirmación, me encanta todo lo que veo ¡No sólo es lo que en esencia tienes, también tu belleza es innegable! Para mí eres todo lo que me hace falta.
—¿Y qué harás con los planes de ella?
—Conversaré con ella para que estemos de acuerdo en dejar esta relación.
Todo parece ser color de rosas, sumamente fácil, pero no sé cómo ella reaccionará.
—Cuando hayas resuelto todo, estaré aquí ¿Si? Mientras tanto, me retiro.
—Mientras tanto quiero que vuelvas a ser mi asistente. Incluso si no tuviéramos una relación, no debes permitir que los sentimientos e ilusiones te ganes. No puedes en ninguna circunstancia poner en juego tu futuro y mejoría económica para ayudar a tu madre, por el hecho de que una relación funcione o no. Te quiero conmigo, pero incluso si no te quisiera, la oportunidad de ser mi asistente suma mucho a tu historial. Quiero que me prometas que sin importar que mañana me case, trabajarás conmigo el tiempo necesario para que puedas insertarte en el mundo laboral, llena de oportunidades y la posibilidad de estudiar. Yo te prometo que siempre te apoyaré pase lo que pase, pero no quiero que vuelvas a huir de lo que te conviene, movida por tus sentimientos ¡Prométemelo!
Ya estaba a mitad de camino para llegar a la puerta y retirarme, pero sus palabras me detienen. Son contundentes y están llenas de absoluta verdad. Debo ser fuerte y no renunciar a mi futuro porque un hombre no me quiera, o porque las cosas no salgan como quiero. Ya debo dejar de pensar que la vida es injusta y crear mis propias oportunidades, sacudirme el polvo y pelear por lo que me puede hacer bien.
—Es mucho lo que me pides que prometa. Verte en los brazos de otra mujer no es mi idea de felicidad, pero tienes razón en que debo ser fuerte y pensar en mi bienestar y futuro. Al menos por mi madre y mi decendencia debo hacer el sacrificio.
Se acerca a mí con un movimiento sutil, coloca una mano en mi hombro y busca hacer contacto visual.
—Prométeme que trabajarás conmigo por tu bienestar. Yo estaré contigo, te puedo jurar que así será, porque te amo. Descubrí que te amo, pero si yo muero, si vuelvo a estar ciego, si ya no te puedo ayudar, quiero que seas fuerte con o sin mí, Nat.
—Lo prometo.
Al decir estas palabras salgo del dormitorio con el corazón rebozado. Las cosas no podrían estar mejor ¡Blake me quiere! He tomado una decisión que, aunque pareciera fácil no lo es, aunque tal vez no haya necesidad de cumplir con la promesa. Si en verdad me ama y decide estar conmigo, trabajar a su lado no será problema o castigo.
Al regresar a la cocina para ver a mi madre, la sorpresa que me llevo me deja pasmada, ¡Julissa está aquí, acompañada de una señora! Julissa es una mujer extremadamente atractiva, pero podrida por dentro. La dama que le acompaña es una mujer madura, pero se ve que cuida bastante su físico, ha de ser familiar suyo.
—¡Natalia, que bueno que estás aquí! He venido con mi madre, la más hermosa, Gloria Días. Estamos aquí para conversar con Blake sobre la boda —emocionada informa.
—Hola Julissa, saludos Sra. Días —me limito a contestar.
Su madre me mira de reojo, con aires de superioridad que se nota en sus ojos y su caminar.
—¡Voy por Blake! —exclama Julissa.
En pocos minutos le trae a la cocina y le pone al tanto de la noticia. Él actúa como que no ve, así que debe estar muy atento a todas las expresiones.
—Amor, como el abuelo está delicado de salud sé que no podemos hacer fiestas, pero mi madre habló con él y está de acuerdo en que celebremos una cena de compromiso ¿No es grandioso?
—Entiendo yo… —Blake trata de hablar y la madre de Julissa le interrumpe.
—No tienes nada de qué preocuparte, será una cena bien sencilla donde podremos compartir un rato.
—Gracias. Quisiera hablar contigo a solas, Julissa —solicita Blake.
—Lo siento Blake, eso tendrá que esperar, tu novia y yo tenemos muchos pendientes y preparativos que resolver.
Lo peor de todo es que Blake guarda silencio y no corrige todo esto desde ya, al callar las mujeres siguen ilusionadas con sus ideas y me siento usada una vez más.
Por si acaso falta algo de acción, Vlad Harris hace su entrada triunfal.
—¡Hola! Si son cuatro mujeres y un camino, o debería decir “y un ciego” ja, ja, ja —comenta en un intento de ser gracioso.
—No me parece un buen chiste, tío.
—Vlad Harris, el indomable… —dice la Sra. Días, mientras suspira.
Vlad se acerca a ella, toma su mano y la besa.
—Siempre es un placer que nos honre con su visita, señora Días.
Ambos se miran como si tuvieran historia juntos.