ESPERANDO A LOSMACHOS ALFA

1170 Words
-Mmmph, es mi gemido sin aliento. -Shh , susurra el que está encima de mí. Abro los ojos y veo unos brillantes ojos azules a lo lejos, su cuerpo duro e increíble perfilado en la oscuridad. Suavemente, se inclina hacia adelante y su m*****o desciende aún más profundo en mi garganta. Emite un gemido largo y gutural. —Eso es, niñita, te haremos sentir bien. —Como si fuera la señal para el otro, mete su polla con fuerza en mi estrecho coño, desgarrando mi himen y haciéndome gemir con una mezcla de placer y dolor arrebatadores. -Mierda, qué apretado, le oigo decir mientras embiste hasta que sus testículos presionan mi ano. Levanto la pelvis instintivamente, deseando que penetre aún más. Dios mío, esto está tan mal. Debería temer por mi vida, pero en cambio, estoy a punto de llegar al orgasmo. Quiero que me la follen duro con la polla en el coño, y quiero correrme mientras otra polla dura me penetra hasta el fondo de la garganta. Como si pudiera leerme la mente, el de abajo empieza a penetrarme el coño más rápido, agarrando mis muslos cremosos con sus enormes manos mientras ahoga gruñidos de placer. Siguiendo el nuevo ritmo, el hombre de arriba empieza a follarme la boca también más rápido, ahogando un profundo gemido mientras su respiración se acelera. -No te asustes, niñita, pero estoy a punto de reventar, ronca el hombre encima de mí mientras me folla la boca. -¿Crees que podrás tragártelo todo? No me gustan los desastres. La idea me excita tanto que pongo los ojos en blanco. El hombre dentro de mi coño me penetra con más fuerza ante el comentario de su pareja, gruñendo, y sé que él también está a punto de hacerlo. -Traga y sigue tragando hasta que termine, y estarás bien, repite el primero, acelerando el paso. La enorme polla que penetra mi coño se contrae, y casi puedo sentir sus testículos tensarse y subir. Siento que algo me aprieta el clítoris, y desencadena una cascada de lujuria en mi coño que me lleva a un nuevo plano de existencia. ¿De verdad va a pasar? ¿Voy a correrme en esta polla extraña con otra en la boca? -Prepárate, gruñe el que está encima de mí, y siento su polla tensarse en mi boca mientras la mete hasta el fondo de mi garganta. Presiona sus testículos contra mi barbilla mientras gime. Le cuesta contener un grito. De repente, su polla palpita con fuerza en mi boca, y los movimientos me abren aún más la mandíbula, aunque no se mueve. Y entonces la polla sufre un espasmo y empieza a bombear líquido caliente por mi garganta mientras se traga sus gritos. Mientras tanto, trago y trago mientras una descarga tras otra de semen caliente se desliza por mi garganta. Siento que mi propio orgasmo crece a medida que la otra polla sigue entrando en mi coño. -Joder , gimen ambos hombres en voz baja, o quizás solo uno. No puedo decirlo porque estoy tan delirante de lujuria y placer que estoy a punto de desmayarme. La polla en mi cremoso coño palpita mientras mi coño se aprieta con fuerza y ​​comienza la erupción. Gimo con la polla en la boca mientras la vara en mi coño me folla hasta el orgasmo. Él se convulsiona dentro de mí mientras me corro y mi coño se vuelve loco. Aprieta y aprieta, extrayendo su semen de mí y chupando ese preciado semen hasta el fondo. -Mierda, gruñe un hombre, entregándome su fuerza vital. El otro asiente. -¡Madre mía, está tan cachonda!, gruñe, azotándome con chorro tras chorro de semen viril. Mientras tanto, doy vueltas en el vacío. La luz parpadea ante mis ojos mientras mi coño hormiguea, mis pechos suben y bajan en una cascada de éxtasis. ¿Quién iba a decir que tendría mi primer orgasmo inducido por un hombre así? Ay, Dios, y todavía quiero más mientras exprimo a ambos hombres hasta la última gota de esperma viril. Finalmente, el latido de ambos hombres cesa y mi orgasmo se apacigua un poco. Ahora navego sobre aguas tranquilas, mientras los dos hombres se deslizan fuera de mí, soltando un pequeño gemido ante la nueva sensación de vacío. Mi coño se siente necesitado y me duele la mandíbula, pero uno de los hombres me besa los labios antes de gruñir: «La próxima vez, cariño». El otro lo alcanza. Me besa el coño y absorbe el semen derramado. -Sabes bien, cariño. Volveremos por más. Y entonces, desaparecieron. Me tumbo en el colchón, respirando agitadamente. El aire nocturno es fresco entre mis muslos, y al mover un poco las caderas, noto un ligero goteo. Somnolienta, me agacho y recojo un poco de semen viscoso con los dedos antes de volver a meterlo en mi coño, donde debe estar. Quizás me han robado los cuadros de las paredes. Quizás no. A estas alturas, me da igual. Los sueños se mezclan con la realidad mientras caigo en un sueño profundo y saciado. Los sueños están poblados de siluetas altas, anchas y fuertes, con brillantes ojos azules y cabello n***o. Figuras oscuras que me poseyeron, me tomaron y me dieron lo que había anhelado durante tanto tiempo. Satisfacen necesidades y deseos que sabía que tenía, pero que nunca pensé que pudiera satisfacer, porque, en serio, ¿quién conoce y hace el amor con dos hombres? Definitivamente no una chica tímida y con curvas como yo. Ese tipo de cosas son para las promiscuas y las estrellas porno, e incluso entonces, casi solo en las películas. Pero en la frontera entre el sueño y la vigilia, aún puedo saborear su delicioso semen caliente en mi lengua. Siento mi coño palpitar de placer y, en el fondo, me pregunto si lo que dijeron es cierto. ¿Volverán? ¿Vendrán por mí, esta vez al aire libre y no al amparo de la oscuridad? ¿Me salvarán esos apuestos criminales del abandono y el frío que caracterizan a mi familia? Eso espero, porque volver a verlos se ha convertido en mi mayor deseo. Siento que salgo de mis sueños y recupero la consciencia como una burbuja que asciende en el agua. Salgo a la superficie con una repentina alerta y abro los ojos. ¿Qué demonios pasó anoche? Sentada, mi coño palpita y me duele. Mi mirada se dirige a mis brazos, donde la suave piel lechosa se ha magullado, y me duele la mandíbula. ¿Entonces no fue un sueño? ¿De verdad les di mi virginidad a esos criminales anoche? No puedo creerlo. Pero es cierto, balanceo las piernas sobre la cama y, aturdida, llego al baño. El dolor muscular me recuerda que me han sujetado de la mejor manera. De pie en la ducha, mientras el agua caliente me corre por el cuerpo, siento un burbujeo en la v****a y bajo la mirada para ver un chorro blanco corriendo por mi muslo: ¡es el semen de un hombre desconocido!
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