MATTHEW La puerta se abre y, como una ráfaga de energía, Damian corre hacia Evi con los brazos abiertos. Se lanza contra ella y la abraza con tanta fuerza que por un segundo me falta el aire. No porque me haya golpeado… sino porque ese gesto simple, natural, espontáneo… es algo que me fue negado durante seis años. Ese abrazo era mío también. Siento una punzada en el pecho, pero me obligo a respirar. No es momento de revivir viejos rencores. No ahora. No frente a él. Ahora tengo que estar al cien. Por él. Evi me mira y sonríe con calidez. Luego le acaricia la cabeza a Damian y se agacha a su altura. —Mi amor, este es Matthew. Es un viejo amigo mío. ¿Recuerdas que te hablé de él? Damian levanta la vista hacia mí. Sus ojos azules me examinan con una seriedad desconcertante para alguien

