La relación con Eliot hubo mejorado. Sería hipócrita seguir negándolo. Ha pasado un par de días desde aquella noche en la cual me dejé envenenar la mente por una tonta película y terminé, bueno, golpeando a Eliot, creyendo que era un ladrón de mansiones. Dios, había actuado como una completa paranoica, pero las cosas mejoraron desde entonces. No fue una equivocación al pedirle (esa noche) comenzar a conocernos mejor, en llevarnos mejor y resultó. Estaba resultando mucho mejor de lo que hubiese imaginado. Las conversaciones nacían por sí solas al igual que las risas. Descubrí que Eliot ama a los animales y tiene una especie de gusto peculiar por los perros. No me molesta, bueno, quizás un poquito... De acuerdo, lo que me molesta es que hubo sido muy elocuente dando opiniones sobre mi perr

