Cuando apenas comenzaba a recuperar el aliento, se incorporó ligeramente sobre sus codos temblorosos y vio que Renz aún no se había movido de entre sus piernas. Su mirada era agresiva y desafiante, y Lena sintió que su ritmo cardíaco volvía a acelerarse. Se lamió los labios lentamente, sin apartar la mirada de ella, mientras volvía a separarle los muslos. Los ojos de Lena se abrieron de par en par, sorprendida, cuando él acercó sus labios a la parte interior de sus muslos temblorosos, y ella intentó en vano zafarse de él. —¡No puedes hablar en serio! ¡Me revienta si vuelves a hacer eso! —gritó Lena con miedo. Las cejas de Renz se levantaron y le sonrió seductoramente. —Exactamente —ronroneó Renz contra ella. Lena se mordió el labio inferior al ver cómo su boca se acercaba de nuevo, fa

