Ella no protestó cuando él deslizó su mano bajo la suya y la colocó entre sus muslos. Lena sintió una oleada de vergüenza al darse cuenta de que la mano de Renz estaba siendo recibida con una prueba evidente de su hiperexcitación. "¿Qué estabas soñando, Lena?" Lena tardó varios momentos en calmarse. Respirar y calmar su ritmo cardíaco lo suficiente como para hablar. La sensación de su mano entre sus muslos la distraía mucho. "Soñé... soñé que me obligabas. Soñé que eras... muy rudo", dijo Lena. Sus muslos se separaron automáticamente cuando los dedos de Renz comenzaron a sondear su estrecho agujero, provocándola lenta y cuidadosamente. "¿Qué tan duro, Lena?", preguntó. Ella sintió su pulgar alcanzar su clítoris, frotando lentamente el sensible punto mientras sus dedos exploraban sus p

