Lena se maravilló ante la hermosa ropa que colgaba sobre los muebles del hotel. Los colores eran preciosos, las telas, suntuosas, y la costura, exquisita. Lena nunca había estado rodeada de tantas cosas hermosas. Un precioso vestido azul le llamó la atención. Estaba confeccionado en una seda finísima teñida de un aguamarina pálido, casi plateado, con ribetes de terciopelo azul oscuro a lo largo de la falda y el busto. Las capas de la falda eran asimétricas, con un corte y una fluidez que le recordaban a Lena las olas del mar. "Esta es hermosa", dijo Lena. Las mujeres continuaron vistiéndola en silencio y Lena empezó a desear la conversación amistosa de Helga Eichmann. Una vez puesto el vestido, las mujeres le peinaron el cabello por encima de la cabeza y le aplicaron rubor en las mejil

