"Es un zafiro indio. Originalmente perteneció a la consorte de un maharajá. Renz lo compró durante unas vacaciones de caza con sus amigos de la universidad... y sospecho que fue más un obsequio para él que para mí. A los hombres como Renz les encanta presumir de su riqueza, seguro que lo sabes", dijo Ilise con una leve risa, señalando el Diamante del Sol. Lena intentó en vano cubrirse el collar que llevaba en el cuello, pero el pequeño rayo de sol real seguía brillando entre sus dedos. Y por primera vez, Lena sintió que su luminiscencia se burlaba de ella. —¿Y qué mejor lugar para exhibir riqueza que en una mujer tan hermosa como tú? —dijo Ilise suavemente. A Lena se le encogió el estómago. Parecía que las palabras de Ilise pretendían ser halagadoras, pero la afectaron profundamente. Re

