Pensó en las crueles palabras que le había escupido al irse la primera vez. Le dolía un poco el corazón al recordar el rostro dolido y enojado de Renz, pero no podía reavivar la hostilidad hacia él. El sentimiento más fuerte que ese recuerdo le despertaba era la culpa, por las palabras de ira que le había dicho. Pensó en lo devastada que había estado cuando la obligaron a abandonar la Mansión Sterling por culpa de Renz, y Lena por fin logró despertar algo de ira. Por desgracia, no era ira dirigida contra Renz. Cuanto más pensaba en su destierro, más furia sentía por el Maestro Sterling y Marie. ¿Cómo podían desterrarla sin permitirle defenderse? ¿Acaso no había demostrado su lealtad durante los dieciocho años que había vivido y trabajado allí? Lena sacudió la cabeza contra la almohada, s

