— Mi teléfono sonó, muy temprano en la mañana, aún tenía a Damia entre mis brazos durmiendo tan profundamente, su cuerpo desnudo me recibía como la primera imagen de la mañana, era la mejor vista, besé su frente y recibí la llamada ¡Hola! Está bien estaré ahí a las ocho en punto sin falta La voz grave de Liam me levanto, trate de moverme avergonzada, estaba acostada en su pecho y el acariciaba mi espalda suavemente —Ya te levantaste, bese su cabeza y mejillas, debemos irnos a trabajar señora Vegas, acaban de llamarnos y creo que esto no te gustara mucho, pero es algo que debemos hacer Aguante la vergüenza. No…. No tengo ropa, no creo que pueda ir a trabajar con tu ropa, dije muy bajo, tratando de que no se notara mi vergüenza —Lo sé, ya tengo algo preparado para ti. Me dirás loco

