Dos años atrás RASHID De a poco voy abriendo los ojos. Siento pesadez en mi cabeza y un fuerte dolor en todo mi cuerpo. —¡Pero qué mierda! —me quejo de más dolor y molestia cuando abro los ojos y la luz blanca, brillante, desagradable me encandila—. ¿En dónde carajos estoy? —cierro los ojos de nuevo e intento con todas mis fuerzas recordar cómo fue que vine a parar a ésto. —Señor Ghazaleh —escucho la voz de una mujer, así que pestañeo y vuelvo a mirar a mi alrededor, esta vez, con la iluminación más tenue—. Señor Ghazaleh, ¿me oye? Arrugo el ceño y mientras miro lo que me rodea, afirmo. Me encuentro en una sala de hospital y como si fuera un puto chiste yo estoy acostado en la cama, no hay ningún enfermo, sólo yo. A mi lado, un médico me mira, me analiza, me pone malditamente

