—¿Me está diciendo que Rashid puede ponerse violento conmigo o con mi hijo? —el peso de sus palabras caen sobre mi cabeza como un bloque de cemento. —Lo feliz para usted sería que le dijera que no, pero a ciencia cierta, el comportamiento que ha presentado su esposo en puntuales momentos del día nos llevó a determinar que sí —Valente me sostiene la mirada—. Ante una situación de desasosiego, profunda tensión, incomodidad e ignorancia, el impulso por el cuál se hará entender y por el cuál se inclinará a descargar su desespero será mediante la agresividad. Lleno mis pulmones de aire y lo suelto en un fuerte soplido. —No puedo creer esto —digo—. Cada pronóstico es más duro y más difícil de procesar que el anterior. —Hablamos de una cirugía a un tumor en el cerebro. La cirugía es dura

