El gen de la muerte es poco conocido, pero vino a este mundo para acabar con las personas. Por eso quiero que conozcan la historia de personas que no pudieron sobrevivir a el. Un gen que ataca, que destruye y que mata. Todos piensan que el gen ataca a quienes se enamoran y no es así, el gen ataca a quienes sufren por amor. Si te enamoras te conviertes en una persona de riesgo.
La historia de Julio
Julio era un buen muchacho, feliz y con una vida plena. Estaba casado con la mujer más bella del mundo, la amaba con una locura impredecible. Para el ella era el mundo entero y no había nada que no fuera capaz de hacer por su preciosa esposa. Anhelaban hijos, era evidente, pero la vida no era tan fácil y cuanto mas anhelas hijos, menos probabilidades tienes de que estos lleguen.
Mas haya de todo el era feliz y si llegado el momento, su esposa no podía darle hijos, a el no le importaba. Mas que los hijos, la deseaba a ella y si un bebé ponía en riesgo la vida de su amada mujer, el no iba a permitirlo. Por eso se quedo en el simple hecho de que mientras estuvieran juntos, serian un matrimonio completo con o sin hijos.
Pero cuanto todo había quedado en la nada, la mujer finalmente logro quedar embarazada de una preciosa niña que venia al mundo a darle vida a sus corazones. El embarazo no era riesgoso, era natural e iba muy bien. El no estaba preocupado, su mujer y su hija pasarían esta prueba sin problemas y el no veía la hora de que estuvieran los tres juntos. Esa mañana se despidió de ambas mujeres para ir al trabajo, estaba feliz, pero no por irse sino por regresar.
—Adiós mi amor, que te vaya bien en el trabajo —Le dijo su esposa mientras le abrazaba cariñosamente.
—Mi princesa, cuídate en el camino y cuida de Maggie —Dijo el muchacho besando la panza de su esposa. La mujer tenia que ir al doctor a chequear a su bebé y aunque eso a el lo dejaba inquieto, sabia que ella estaría bien.
Con sus veinticuatro años recién cumplidos ya estaba casado y esperando una beba que crecería hermosa y llena de amor. Julio tras cortar la llamada con su hermana María que es tan sólo ocho años menor, se encaminó al trabajo ya que siempre le dejaba el vehiculo a su esposa, para que no caminara con su panza de siete meses.
El era profesor de Literatura y le encantaba enseñarle a sus estudiantes, su trabajo le demandaba bastante tiempo y trabajaba los dos turnos decorrido en diferentes liceos, comenzaba muy temprano en la mañana y acababa bien entrada la noche, el hecho de caminar alargaba mucho mas la situación. El metro demoraba una hora entre la ultima escuela y su casa, eso causaba que solo viera a su esposa en la cena y ya tocara dormir, tenia que madrugar en la mañana. Pero cualquier sacrificio era perfecto por sus mujeres.
Esa mañana todo marcho relativamente bien hasta que marcho relativamente mal, mientras daba la clase de Literatura recibió una llamada del director, caminó a la dirección bastante nervioso. Cuando entró el director, le pidió que tomara asiento, eso hizo sentir mucho mas nervioso al hombre que estaba apurado por regresar con sus alumnos.
—Julio, te contacto para decirte que tu esposa tuvo un accidente en su coche, está internada en el hospital central con riesgo de muerte —Explico el director lo mas suave posible, no quería que su profesor favorito se desplomara. Pero el insistió en ser quien le diera la noticia, su amistad de años se lo pedía a gritos.
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Julio estaba sentado junto a sus hermanos que hacían de todo para consolarlo, era una mujer fuerte, ella debía estar bien. No, no debía, le exigía que estuviera bien. Ella era su universo completo y su motor de seguir, ¿Qué pasaría con el si ella lo abandonaba? Su mundo caería a pedazos en un soplido y nada volvería a ser lo mismo. Aunque antes le atacaría el gen.
—Ya cállense necesito silencio para llorar tranquilo —Susurró molesto y con lágrimas en los ojos el joven esposo.
En eso sale el médico, con una mirada seria y llena de pesar. La peor parte de ser medico, tener que informarle a los familiares que ya nada se puede hacer, que perdieron a alguien querido. Verlos morir es duro, pero la parte mas dura es dar la noticia. Los muertos se van, pero la gente viva se queda y tienen que cargar con esas perdidas de por vida. El vivo sufre mas que el muerto.
—¿Cómo está mi esposa y mi hija? —Pregunto el muchacho con mucho temor, sus hermanos aprovecharon para darle mas acompañamiento emocional.
—Lo siento, hicimos lo posible pero ambas fallecieron —Contesto rápidamente y se alejo sin decir mas, ya estaba cansado de tener que decirle a las personas cosas tan difíciles.
Al instante el corazón del chico comenzó a doler, y un dolor físico se inundó en su cuerpo a caer desmayado...
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Tres meses pasaron y el muchacho seguía postrado en su cama, era la primera vez que el gen se llevaba a alguien a la tumba tan tarde, la mascarilla en su cara le estaba molestando ya y mezclado con la sangre que salía de su boca y nariz. El agote mental que el joven estaba sufriendo era mas de lo que podía soportar, pero el hecho de estar a punto de volver a ver a sus mujeres, le llenaba de felicidad..
—¿Cómo está doctor? —Susurró llorando la hermana mas joven del paciente.
—Dígame, ¿Se va a salvar? —Preguntó entre lagrimas el hermano mayor de Julio y la madre no podía moverse de donde estaba. Primeros su esposo, luego su hermana, su nieta, su cuñada y ahora su hijo del medio. ¿A quien mas se quería llamar la maldita parca?
—Lo siento, está maldición acaba con nosotros y no, tiene sólo minutos —Contesto este con bastante desgaste emocional, el gen es lo peor que pudo pasarle a las personas. “Matar a la gente solo porque sufre de amor, eso es de psicópatas” Pensó el doctor y simplemente se hizo a un lado para que pudieran despedirse.
Y como si la muerte fuese invocada el muchacho comenzó a toser, el doctor al darse cuenta que ya había llegado su fin, retiro la mascarilla para que le pudiera decir a sus hermanos cuantos los amaba al igual que a su mamá.
—Los amo hermanos, crezcan felices y siempre los amaré, cumplan sus sueños y no mueran como yo siendo un fracaso infeliz... —Lo abrazaron y luego miro a la mamá— Mamá no decaigas por mi, tienes tres hijos maravillosos que cuidar y nunca te rindas. Ámalos y protégelos pero si mi recuerdo te hace caer, simplemente olvídame y abraza a Jeslyn de mi parte, hay un vídeo en mi cama para ella —Dijo lo último y en su pecho sintió un fuerte golpe y un dolor intenso. Su vida se estaba apagando y tenia que cargar con eso, como podía la vida ser tan dura
El muchacho sangre por las orejas, nariz y boca para luego dar un grito desgarrador, debido al dolor en su pecho y al instante cayó rendido, las máquinas comenzaron a sonar y ahí todos se dieron cuenta que el ya había muerto.
El estaba con su esposa y su hija en el otro mundo, listo para cuidar a esos hermanos que lo extrañarían.
Dicen; “Los muertos no cuentan historias” este muerto pudo hablar mas que nadie y su recuerdo permanecerá en todas las personas que le conocían y en esas personas que le consideraban el amor. Julio siempre significara una gran parte de la población que repercute en si mismo por culpa de otro.
La historia de Lizzie
Lizzie era la pequeña hija del presidente, ella estaba mejor que nadie y fue la primer victima de este gen. Ella no sabia lo que enfrentaría en un futuro y tampoco sabia que su historia seria una que todo el mundo conocería por siempre y que marcaría un antes y un después en la vida de todos los ciudadanos.
Su madre falleció al darla a luz, de todas maneras ella es alegre y atolondrada, nunca vio lo negativo a crecer sin madre, tenia al mejor padre del mundo y con eso bastaba. A su corta edad pudo entender que el termino madre y padre, no es tanto una persona sino un titulo, una obligación y un derecho. Si una sola persona puede cumplir con todos los requisitos, es tanto madre como padre. Ella tenia madre y padre, su papá era ambos.
Su querido novio también era una razón de felicidad, su mejor amiga Marie también era una razón de felicidad para la joven. Pero nunca imagino que una tarde visitaría a su novio y encontraría una espantosa supresa de parte de el y su mejor amiga, que desataría finalmente el descubrimiento de ese gen oculto que cada persona tiene al nacer y que son prácticamente un peligro mortal. Quien sabe, a lo mejor para ese entonces cientos de personas ya murieron por el gen dentro del país, pero no son importantes, por eso nadie lo sabe. Pero la muerte de la joven y sana hija del presidente, eso desato algo grande, muy grande.
En cuanto llegó a la casa de su novio, escucho gemidos y risas que provenían de la habitación del segundo piso. Seguramente lo hacían muy fuerte y por eso Lizzie les escucho. Lo que si sabemos es que ella subió de inmediato y encontró a su novio teniendo sexo con su mejor amiga Marie. Algo que destruyo por completo a la joven de quince años.
—Julián —Grito la muchacha ahogada en llanto.
—Lizzie lo siento —Suplico el muchacho bajando de la cama y vistiéndose, mientras Marie se intentaba tapar el cuerpo desnudo con las sabanas.
—¿Porque? —Preguntó ella— ¿Por qué mi mejor amiga? —Volvió a preguntar sin entender la actitud de su novio.
—Tengo necesidades, no quisiste darme lo que quería y lo busque en ella. Este año y medio estando juntos me hizo ver algo, estoy enamorado y tu eres algo del pasado para mi —Dijo el sin darle importancia, miro a su mejor amiga pero esta simplemente esquivo su mirada.
—Eres un asco —Susurro llorando la muchacha y sintió una presión en su pecho— ¿Por qué Marie? —Se dirigió a ella esperando una respuesta convincente.
—Lo siento, lo siento mucho —Comenzó a decir ella mientras corría a abrazarla, ella la alejo con molestia.
—Nuestra amistad se termino para siempre —Dijo ella mientras se arrancaba el collar de la amistad que compartían desde los doce años y lo tiró a la basura para luego salir corriendo del lugar.
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Un mes paso desde ese día y Lizzie esta en su cama acostada con una máscara de oxígeno, lentamente esta muriendo por que el la dejo, rompió su corazón y su muerte es invitadle. No era justo, ¿Por qué tenia que morir por un patan? ¿Por qué debía desaparecer por haber hecho una mala elección? Era tan injusto.
—¿Cuanto le queda a mi hija? —Preguntó el presidente a su medico de confianza quien cuidaba de su hija.
— No mucho señor, un hora como mucho —Ella escucho las palabras del medico, sabia que no tenia mas esperanzas.
—Papá, déjame ir —Soltó ella con dificultad, odiaba la idea de que su padre se castigara por lo que sucedió.
—Mi princesa —Dijo el con tristeza mientras abrazaba a su pequeña hija
—Siento no quedarme mas… —Pero se vio interrumpida por un grito desgarrador que salió de su garganta, mucha sangre salió de su nariz y su boca para que luego cayera como un saco de patatas.
El se acerco a ella y de dio cuenta
Ella estaba muerta
El la había matado y debía buscar justicia por su hija.
La historia de Julie
Julie ya había dado a luz a su primera hija, estaba feliz y ya había planeado su nombre, se llamaría Helena pero le diría Lena. Su hermana fallecida se llamaba Elena, pero ella quería hacer mas original el nombre de su pequeña y le agrego la h.
—¿Estas feliz Julie? —Le pregunto Devora, su mejor amiga en la vida entera.
— No te imaginas cuanto, con Claudio que es el amor de mi vida y mi Lena ya soy la mujer más feliz del mundo —Susurro la mujer con una sonrisa en sus labios.
—Como me alegro de tu felicidad amiga —Se abrazaron y se despidieron, a Julie le tocaba esperar la llegada de su esposo.
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Mientras Julie dormía a su hijita recién nacida su celular sonó por lo que ella lo atendió sin dudarlo. debía siempre estar alerta en caso de tener noticias de su esposo, nunca se sabe cuando algo puede pasar y es mejor estar alerta siempre, al cien por ciento.
—Hola Julie —Dijo la voz que ella reconoció como el amor de su vida.
—Hola mi amor, no sabes cuanto te extrañamos —Le susurró la mujer con un poco de felicidad extrema.
—-Quiero hablar contigo Julie —La voz sombría de su esposo la sacó bastante de onda y la dejo pensando.
—¿Qué pasa amor? —Pregunto la rubia con tranquilidad.
—Quiero que terminemos, estoy enamorado de otra y llevo casi un año entero engañándote con ella, es mejor que terminemos —Hablo rápido pero entendible— No te preocupes, dejare que te quedes con Helena y yo te pasaré el dinero correspondiente —Termino de decir el, pero ella ya no le prestaba atención. Su mente se había aplacado en la palabra engaño, traición.
—¿Y tu hija? ¿Y yo? ¿Y nuestra familia? —Hablo al borde del llanto, las lágrimas se derramaban por sus mejillas. Ignoro por completo lo que el dijo de su hija, solo quería entender la situación.
—¿Te estás escuchando? Ya llevo cinco años casado contigo por obligación, no es suficiente ya con eso. Hacete cargo de tu hija porque esa es tu obligación, te pasaré algo de dinero por un tiempo y si no alcanza entonces labura y deja de andar de mantenida —Fue lo ultimo que le dijo antes de colgar.
Ella dio un grito ahogado para luego desmayarse, ella sufrió más que Lizzie por eso una semana después, estando con el oxígeno, sangre por todo su rostro y una hija que descansaba en su cuna, simplemente se fue. La peleo, quería vivir, quería cuidar de su hija pero este gen era así de triste. No se fijaba en r**a, genero, edad o situación, simplemente mataba y ya.
Lentamente su corazón dejo de latir y Julie murió en su habitación, mientras se escuchaba el llanto de su hija reclamando comida.
Las vidas que se perdieron por este extraño gen fue sorprende y muy triste. Dime, ¿Te enamorarías sabiendo que si te rompen el corazón podrás morir literalmente? Yo no me arriesgaría, no estoy tan loca, nadie esta tan loco, creó.