Desde ese momento en la cafetería, no escuché nada más. Ni a Alisa, ni al entorno. Solo retumbaban en mi cabeza las palabras:
“alguien de aquí… de la universidad”.
El camino de regreso al aula se sintió diferente. Todos los rostros a mi alrededor parecían más sospechosos. Las risas sonaban más nerviosas. Las miradas, más cargadas. Como si todos supieran algo… menos yo.
—¿Estás bien? —me pregunta Alisa, con la voz suave.
—Sí… solo estoy pensando —miento.
Pero no es solo eso. Siento una presión en el pecho. Como si el aire se hiciera más denso. Como si algo invisible me estuviera observando.
En el aula
Me siento en mi pupitre y abro el cuaderno, pero no escribo nada. La voz del profesor se escucha lejana, como si viniera desde otro mundo. Frente a mí, la vida universitaria continúa como si nada hubiese pasado. Pero para mí, todo cambió.
Empiezo a observar a mis compañeros. Uno por uno. ¿Quiénes viven cerca de mi edificio? ¿Quién faltó a clases últimamente? ¿Quién podría guardar algo así? Algunos ni siquiera saben lo que pasó. Otros fingen que no les importa.
Pero alguien aquí lo sabe todo.
De repente, mi celular vibra.
Mensaje de un número desconocido:
“Te ves muy pensativa. ¿Acaso ya sabes quién fue?”
Me paralizo. Mi sangre se enfría.
Miro alrededor. Nadie me está mirando directamente. O… ¿sí?
—¿Alisa? —le susurro—. ¿Diste mi número a alguien?
—¿Qué? No. ¿Por qué lo haría?
Le muestro el mensaje. Su expresión cambia al instante.
—¿Quién te mandó eso? —me pregunta con los ojos abiertos como platos.
—No tengo idea.
Intento responder, pero el mensaje ya fue eliminado.
“Este mensaje ya no está disponible”, dice la pantalla.
Empiezo a sudar frío. No sé si fue una broma de mal gusto o algo mucho más oscuro. ¿Cómo saben que estaba pensando en eso? ¿Alguien me está siguiendo? ¿Escuchando?
Y lo peor… ¿soy la próxima?
En casa
Esa noche, me encierro en mi habitación. Puse tranca doble, cerré cortinas, y aún así no me siento segura.
No puedo evitar mirar por la ventana. Las luces de los otros apartamentos están encendidas. Hay sombras que se mueven, gente cenando, viendo televisión, viviendo.
¿Quién fue asesinado exactamente? ¿Los había visto antes?
Empiezo a buscar noticias por primera vez. Me obligo a mirar. Y ahí está la nota:
“Asesinato múltiple en Edificio 7B. Cinco miembros de una misma familia fueron hallados sin vida. No hubo testigos. No hay rastros del atacante. La policía ya tiene un sospechoso en la mira, pero no ha revelado su identidad.”
Cierro la laptop. Mi corazón late tan fuerte que lo escucho.
Y entonces lo siento. Una sensación en la espalda. Como si alguien estuviera justo detrás de mí.
Me giro.
Nada.
Pero el miedo ya está sembrado.
Y en la pantalla del celular…
Nuevo mensaje:
“La curiosidad mató al gato… ¿y tú, Ann? ¿Hasta dónde vas a llegar?”