Delincuentes y psicopatas. Caminan entre la gente ; detrás de las apariencias.
María del Rosario Aguirre valarezo.
Llego a la universidad justo cuando el reloj marca el inicio de la segunda clase. Camino rápido , fingiendo tranquilidad, como si llegar tarde fuera parte del plan. Me dirijo al casillero, organizando mis cosas en silencio, hasta que una voz molesta rompe la oca paz que tengo.
–Otra vez tarde – dice con tono burlón Natalie, la típica compañera que vive para molestarme.
– Si ¿y? – respondo sin siquiera mirarla. No se porque me habla si es mas claro que no nos soportamos.
- ¿ Alguien se levanto de mal humor ? añade con una sonrisa forzada.
– Tú siempre estas de mal humor. Jajajaja, lucer – dice imitando una sonrisa falsa.
Dios dame paciencia… o una mordaza.
Si esta supiera lo que me pasa por la cabeza, no se atrevería a decirme ni buenos días. Me dan ganas de responderle algo fuerte, pero me contengo.
– Hoy estas mas insoportable que nunca – le lanzo sin quitar la sonrisa sarcástica.
– Déjame borrarte esa carita. El profesor ya te puso falta, por cierto. Por andar parloteando.
Me rio, no por el chiste, sino por su cara. Y ademas, ella ‘también esta fuera del aula,.
– Tú también estas fuera – le señaló.
– Tonta. Yo si tengo permiso – Dice con una mirada triunfante.
Y en ese instante, mi sonrisa desaparece. ¡ m****a ! salgo corriendo hacia mi salón.
Paso por varios pasillos como si corriera una maratón invisible. Finalmente, veo mi aula, historia. Que suerte…
– Ann Gonz – dice el profesor justo cuando cruzo la puerta.
–¡ Presente ! grito al instante.
El me lanza una mirada larga. Incómoda. Se que no le caigo bien. Se que esta harto de mi.
– La próxima vez, ausente.
– Lo prometo. No volverá a pasar – digo, tratando de sonar arrepentida mientras camino a mi asiento.
– Eso dijo la semana pasada – responde, sin dejar de mirar la lista.
– Si, pero esta vez es enserio – le contesto con una sonrisa nerviosa.
Corro directo a mi asiento cuanto ya estoy bien sentada. Justo entonces siento que alguien me toca la espalda. Es ella, Alisa, mi única paz en medio de este manicomio……………………….