--Fausto y Amanda--
Fausto sale de la habitación, en el pasillo se pone la camisa y vuelve a abrochar su pantalón, maldice mientras lo hace y avanza hacia el elevador, en cuanto las puertas abren pulsa el botón de la planta baja y va directo a la galería para buscar a su esposa.
—¿En donde está mi esposa? — pregunta al ver una de las empleadas de su esposa.
—En el taller — responde señalando la puerta al final de la galería.
—Papá, te busqué en tu oficina, supuse que estabas aquí — saluda Ofelia al ver a Fausto.
—Si, vine a ver a mamá, ¿qué necesitas? — responde intentando sonar normal, pero su hija lo conoce muy bien y sabe que algo anda mal.
—Es sobre el nuevo proyecto, pero me importa más que me digas que te pasó — tienes un golpe en la cara — Fausto nisiquiera recordaba el golpe que recibió.
—No es nada, ve a mi oficina — indica mientras avanza hacia la puerta del taller.
Ofelia no contesta, solo permanece en su sitio mientras su papá entra para ver a Amanda.
—Amanda, mi amor, debes escucharme — súplica Fausto en cuanto ve a su esposa detrás de una mesa para restaurar obras.
—No tengo nada que escuchar, lo que vi fue suficiente — responde tajante.
—Ese es el problema, lo que viste no es real, no sé exactamente que fue lo que pasó pero fue una trampa.
—¿Cómo podes decir eso?, estabas sin camisa, con el pantalón desabrochado y esa mujer en la cama casi desnuda.
—Se lo que viste, pero yo no lo provoqué.
—¿Me dirás que solo iban a platicar?, ¿desde cuando es tu amante?
—No es mi amante, mi amor escuchame.
—Sí no es tu amante, ¿qué es?, ¿una amiga? ¿Crees que soy estúpida?.
—No Amanda, pensé que serias tu la que estaría en la habitación.
La puerta del taller se abre y aparece Ofelia, se ve preocupada, —¿me dirán que esta pasando?, los gritos de mamá se escuchan en la galería — indaga Ofelia viendo con seriedad a sus padres.
—Es un asunto de nosotros Ofelia déjanos... — intenta Amanda responder a su hija pero Fausto la interrumpe.
—Tu mamá cree que tengo una amante — interrumpe Fausto.
—¿Mamá? Papá no es capaz de algo así — defiende Ofelia a su padre.
—No tenés porque meter a nuestra hija en esto — grita Amanda indignada.
—Ofelia ya es mayor y yo no tengo nada que ocultar.
—¿Como podes seguir negándolo? - inquiere Amanda con incredulidad.
—¿Negar que? — indaga Ofelia a su padres.
—Tu mamá me encontró sin playera, con el pantalón desabrochado en una de las habitaciones con otra mujer en ropa interior.
—¿Papá, como pudiste?
—Sos un sinico además de infiel Fausto Peña— responde Amanda
—No lo soy, si le cuento todo a Ofelia es porque no soy culpable, mira esto, lo recibí un poco antes de subir a la habitación — responde Fausto sacando la nota del bolsillo de su pantalón.
Amanda lee el papel, aunque se tranquiliza un poco, aun duda de su esposo.
—¿Como se que no lo imprimiste tu mismo? - pregunta sin creer completamente en él.
—Te estoy diciendo la verdad.
—¿Entonces esa mujer te puso la trampa? —inquiere sintiendo que el enojo crece aun más dentro de ella.
—No lo creo, ella estaba muy asustada, además, tenía una nota muy parecida a la mía, supongo que también fue engañada.
—No puedo creer lo que me estas diciendo, es demasiado.
—Mi amor, esa es la verdad, su esposo es con quien acabo de firmar el contrato para el nuevo proyecto.
—¿Por que alguien querría involucrarlos? — pregunta Amanda.
—No lo sé, alguien debe estar interesado en que terminemos el trato que tenemos.
—Me cuesta creer que lo que dices es verdad.
—Se como averiguar si papá esta diciendo la verdad o no,debemos revisar las cámaras de vigilancia y ver si papá de verdad recibió esa nota.
—Perfecto, venía en un sobre blanco — contesta Fausto levantando una ceja y con una sonrisa de lado.
Los tres se dirigen al área de vigilancia, entran a la sala de control y le piden al encargado mostrar los videos.
Revisan desde la entrada del complejo, un motociclista se estaciona, baja y entra al edificio donde esta la oficina de Fausto, después revisan la cámara de la recepción, el mismo motociclista entrega a la recepcionista un sobre blanco y después sale del edificio.
—¿Lo ven? — pregunta Fausto.
En el video, la recepcionista entra a la oficina de su jefe con el sobre en la mano, poco después, Fausto sale de la oficina.
—Vamos a tu oficina — responde Amanda más tranquila, pero no conforme.
Una vez dentro de la oficina de Fausto, él intenta persuadir a su esposa.
—¿Lo ves mi amor? — pregunta con una sonrisa triunfal.
—Lo que yo vi, es que caíste en una trampa y decidiste aprovechar la oportunidad.
—No, eso no... — intenta rebatir.
—No interrumpas Fausto, ¿Por qué te estabas desvistiendo?, es obvio que no desperdiciarias la oportunidad de estar con esa mujer.
—Sabes que desde que te conocí, no he tenido ojos para nadie más.
—Ya no estoy segura, estabas ahí, apunto de desvestirte, no parecías querer salir corriendo del lugar.
—Mi amor, pensé que eras tú, por eso me estaba quitando la ropa.
—Es lo más estúpido que has dicho, ¿Como podrías confundirme?
—Amanda porque — intenta explicar.
—No quiero escucharte más, quizá caíste una trampa, pero no hiciste el intento de salir de ahí, me voy a casa de mi papá, no quiero verte - sentencia Amanda y sale de la oficina.
—Pero...
—Mamá tiene razón, tu mismo dijiste que te quitaste la camisa y desabrochaste el pantalón.
—Pensé que era ella — contesta pensando que la trampa funcionó, quien haya querido separarlo de Amanda lo logró, pero no por mucho tiempo.
—Pienso igual que mamá, es ridículo que la confundas.
—Las luces estaban apagadas y las cortinas cerradas, fue hasta que ella habló que noté que no era tu mamá.
—No sé que pensar papá.
—No sé como pero encontraré al culpable y les demostraré mi inocencia.