Ariadna observó a Nick con los ojos aguados, no pronunciaba una sola palabra, lo miraba con tristeza, y él a ella de la misma manera. La joven cerró sus ojos cuando vio que los policías se acercaban a ponerle las esposas y lo sacaban del juzgado como un delincuente. La abuela Fiorella no paraba de llorar, se sentía muy decepcionada de su nieto, su empresa estaba al borde de la ruina y el apellido Grimaldi empañado. —Vamos a apelar —dijo Octavio tranquilizando a la señora. Ariadna se disponía a salir cuando sintió que alguien la tomó del brazo. —Bien hecho futura esposa, ves cómo las cosas funcionan cuando haces lo que te digo. Ariadna observó a Alonzo llena de odio. «No estés tan seguro idiota» dijo en su mente ella. —Este fin de semana nos casamos. ¡No lo olvides! —amenazó Alonzo a

