Después de dos semanas al no poder encontrar las respuestas a mi pregunta, tome la decisión de ir a suiza, ahí creía encontrar entre los libros, aunque sea un rumor sobre mi caso y el de mi compañera, pero no había nada.
Llevaba casi un mes fuera, alejados de todos y de ella, al regresar no pude ir a casa de inmediato, todo mi ser anhelaba verla aunque sea un minuto, sentirla cerca de mi.
Al no poder acercarme lo suficiente o el miedo que tengo de perderla tuve que conformarme con verla de lejos, escondido entre la vegetación del bosque. Puedo sentir como ella me llama... su deseo de tenerme cerca ¿Pero como puede ser posible? ¿Acaso en verdad perdí la razón? tal vez mi deseo por encontrarla termino por volverme loco. Pero lo que siento es real, se que lo es.
Jamas tendré suficiente de ella, pero debía regresar, volver a mi realidad y fingir todo lo que pueda, nadie debe saber de ella, aunque me duela que así sea, siempre he pensado que la honestidad es aquello que nos mantiene unidos y nos hace fuertes.
-¿Entonces solo fingirás que nada sucedió?
-Madre... ya no estés preocupada.
-¿Como puedes pedirme eso? -acaricia mi mejilla- Eres mi hijo... de un segundo a otro solo te volviste loco y te fugaste, no solo a la manda de tu hermana, si no, que te fuiste del país.
-Descuida, ya estoy bien solo debía solucionar un par de cosas -La abrazo- Tranquila, no volverá a pasar.
-Y regresas mas extraño que antes, mas... feliz.
-¿Es eso algo malo?
-No, solo no te había visto así, hay algo diferente en ti que no logro descifrar, solo tengo algunas sospechas.
-No te preocupes.
Se cual es su sospecha y esta en lo cierto, al menos una parte, nada se le escapa, pero no confirmare y no negare nada, y ella no preguntara, pues sabe que debo tener mis motivos, ya sean bueno o malos, solo debe confiar en mi, y eso es algo que me he ganado a largo de los años.
Mis días han cambiado, tengo mi trabajo de siempre, pero escapo un par de horas al día para verla y estar a su lado. Mi madre intenta seguirme algunas veces, pero siempre la pierdo al igual que Steven, solo deben dejar de preocuparse y entender que soy un adulto, con mi propia vida privada.
Con mayor razón solo escapo para estar con ella, la actitud de todos es molesta, antes les preocupaba por no estar feliz todo el tiempo, pero ahora que lo estoy están aun mas preocupado y lo entiendo, es un cambio repentino, pero deben tratar de entenderlo, aceptarlo o solo querer ser feliz por mi, sin importar mis motivos o razones.
Desde hace ya seis meses, desde que llego a esas tierra con su esposo por inestabilidad de su anterior manada, ha sentido algo extraño dentro de ella, algo que no logra averiguar qué es o por qué es.
Comenzó desde entonces, una noche cuando decidió sentarse en la mesedora de afuera y observar aquel hermoso y extenso bosque que habita detrás de su nueva casa.
Era algo que jamás había sentido, algo que estaba muy dentro de ella, no logro apartar la mirada, algo allá la atraía, tal ves una persona ¿Que más podría ser? No sentía miedo, solo anhelo...
De vez en cuando, durante el día o la noche ese sentimiento regresaba y hasta se sentía observada, pero lo que más le sorprendía, era el no sentir miedo a ello, cualquiera lo tendría, sería lo normal.
Lo había conversado con su esposo y el tampoco podía comprendía.
- ¿Crees que sea algo bueno? -le pregunto a su esposo Armando.
- Si sientes tanta paz, yo creo que si?
-Tal vez no sean mis sentimientos.
- ¿Que quieres decir?
- Tal vez sean los de ella.
- Si así lo fuera, entonces jamas habiamos corrido tanto peligro como ahora.
******
- Princesa Jasmine.
- ¿Si alfa?
- ¿Desde cuando me llamas así y no por mi nombre?
- Me parece lo mas correcto, ya sabes, por los rumores entre nosotros.
A pesar de estar desconectado del mundo que lo rodea desde hace algunos meses, entre ellos la amistad sigue presente, algunos creen que hay algo más ahí, pero los dos saben bien que eso no es así.
La princesa Jasmine nunca había encontrado a alguien en quien confiar plenamente y que pudiera entenderla, en un comienzo su corazón estaba sintiendo algo por el, pero al ver de primera mano la verdadera unión entre los lobos, comprendió que el jamás la llegaría a mirar como una mujer.
- De todos modos prefiero que me llames por mi nombre, por cierto ¿ya viste a tu hermano?
- ¿Mi hermano? -pregunta con miedo en su voz.
- Vino a verme esta mañana, creí que iría a buscarte.
- Supongo que te dijo que hago aquí.
- ¿Por que huiste de tu hogar? si, así es.
Jasmine solo desvió la mirada sin querer hablar mas del tema, le sonrió y se fue junto a sus nuevos amigos.
- Alfa -Steven corre hacia el- Le recuerdo que tiene una reunión con el alfa de Australia que nos visita.
- Dile que mañana lo atendere, debo ir a un lugar.
A penas si logro dar un paso lejos cuando Steven lo detiene quedando frente a su alfa.
- ¿Que haces? -pregunta con algo de gracia a su segundo al mando.
- Ya no es el que era.
- ¿De que hablas? -no le gustaba hacia donde estaba llevando esa conversación.
- La manada a estado hablando. Desaparece sin razón y a dejado algunas responsabilidades de lado como...
- Mucho cuidado con aquello que insinúas, lo he dado todo por esta manada.
- Eso lo se, pero...
- Silencio -aquel tono es uno que el jamas usaba, solo lo hacia para intimidar a sus enemigos, Steven no lo era, pero nadie tiene motivos para dudar de su capacidad de alfa, nadie -si tienes algo que decir solo dilo.
- La manada esta preocupada, queremos lo mejor para ustedes y...
- Estoy mejor que nunca, lo que haga fuera de ustedes es mi problema, nadie tiene derecho a influir en ello ¿Me escuchaste?
- Si alfa.
Después de una leve inclinación con la cabeza en respeto a su alfa, sus caminos fueron por separado. Pero algo estaba sucediendo y ya si fuera malo o bueno que era lo que mas sospechaba, lo iba averiguar.