—¿Cómo que Abigaíl te rompió el celular? ¡Ya me va a escuchar, esa borrega! Encima que la ayudas... Esteban suspiró con cansancio. A decir verdad, no sabía porqué motivo le había informado a su tía de ese inconveniente. Si a fin de cuentas, él ya lo tenía solucionado. Miró a su costado en la cama, donde Abigaíl dormía plácidamente pegada a su pecho desnudo. Sonrió irónico al pensar en la forma en la que había solucionado las cosas. «¡Bueno!Podrán criticar mis métodos, pero, mis resultados ¡Jamás! O ... Eso espero...» Se dijo con mofa al ver como después de la primera vez, ella se había calmado y habían logrado hablar con más confianza al respecto de todo lo que pasaba. Escuchó como su tía insistía en hablar con Abigaíl, para reprenderla por lo que había hecho. Mal de toda madre era esa

