Se me estaba haciendo costumbre despertar en la cama de Lucas, una costumbre muy agradable. Ya me había despertado a su lado, en otra ocasión me fui sin que él lo supiera -cosa que no tardo en sacarme en cara -, y ahora me despertaba sola en la cama. ¿Dónde está? El sol entraba por la ventana y tuve que cubrirme con las mantas para no quedar ciega. No sabía qué hora era, pero sería un día caluroso si había comenzado así. Hoy tenía el segundo turno en la playa, y ya lo estaba odiando. No solo por el calor que haría, también porque tendría que dejar a Lucas, donde sea que se haya metido ahora. Esperaba que estuviera en la cocina, preparando algo para mí, porque estaba hambrienta. Me vestí con una de sus camisetas y baje emocionada. Sentía que algo había pasado entre nosotros anoche, no

