— Es un maldito mentiroso — me susurro Sam —, pero el jodido está buenísimo... Su i********: no le hace justicia. Esperaba que él no hubiera escuchado esa última parte. Sería vergonzoso que supiera que lo stalkie por i********: después de todo lo que hizo. — ¿Podemos hablar? — Me miró fijamente y sonrió de esa forma que sabía que me encantaba. No jugaba limpio. — Te espero en el coche — indicó Sam antes de dejarme sola. Podía parecer que me dejaba a mi suerte, pero si guiño antes de irse me indico todo lo contrario. Me daba la privacidad para hablar si así lo quería, y un medio de escape por si quería largarme. En cualquier momento podría utilizar la excusa de "Sam me está esperando" para irme. — Habla — solté son ganas. Jugando con las desgastadas zapatillas del uniforme de camarera

