No debería estar mirando esa cama con tanto deseo. No debería siquiera estar en este lugar, se sentía tan personal y privado, como estar en una parte secreta de la mente de Lucas. Debería alejarme antes de que fuera él quien se adentrara más en mi mente, pero quería saber más de él. — Tienes razón... Jamás saldría de este lugar —Era magnifico y eso que estaba oscuro. — Y eso que no has apreciado la vista de mi apartamento en Manhattan o la cabaña de los Alpes — Algo cruzo por su mente, haciéndolo soltar su agarre a mi cintura —, ahora que lo pienso esos lugares están celosos. — ¿Qué? — pregunte sin entender. — Tengo colgado el cuadro que pintaste de esta playa, pero no tengo ninguno de los Alpes nevados o las luces del Rockefeller, es casi un pecado. Esta ultima palabra me la susurro

