Lucas
¿Cómo lo hacía?
¿Cómo me lo había hecho?
Esa mocosa, con un par de miradas me tenía en la palma de su mano.
No puedo dejar de mirarla, de provocarla.
Es la cosa más fascinante que ha llegado a mi vida en mucho tiempo.
Debo lucir patético intentando obtener cualquier reacción de su parte, pero nada parece afectarla.
Soy yo en niño de kínder que jala el cabello de la niña que le gusta. Solo porque no sabe como llamar su atención de la manera correcta.
¿Qué tiene ella?
Si solo lo supiera me sacaría la espina y dejaría de volverme loco.
Pero cada vez que descubro que es lo que llama tanto mi atención, otra cosa aparece, y es un circulo vicioso.
Parece que esto no tiene fin.
Y eso me agrada más de lo que debería.
Maggie va a matarme si le pongo un dedo encima.
Estoy aquí solo para mantenerla al tanto de lo que pasa con el corderito.
Ella está prohibida para mí en tantos sentidos....
Pero la quiero para mí, aunque sea de Maggie, y hasta que ella no vuelva y le diga toda la verdad, yo no puedo hacer nada.
¿O si?