Charlotte
Despierto con lentitud, mi cuerpo se siente cansado, mi garganta seca y rasposa, quizás estoy delirando, trago grueso cuando esa mirada intimidante se mantiene fija en mí, helando cada uno de mis movimientos. —Despertaste Charlotte —Expresa con seriedad. —Me preocupé. —Pestañeo incrédula ¿Se preocupó por alguien más que no sea él? Lo dudo, un ser con complejo de “Yo-Yo” no puede mirar debajo de sus hombros, quizás solamente es cortesía de su parte, al verme tan mal, le di lástima. ¡Eso fue!
Aunque se me hace difícil levantar el dorso de mi cuerpo, con lentitud pude hacerlo, el frío cala en mis huesos, mi piel se eriza e instintivamente me abrazo a mi misma, el recuerdo invade mi mente y mis ojos se cristalizan. La tristeza hace que mi pecho se oprima de dolor, saber qué mamá pronto se irá de mi lado me rompe el alma, inevitablemente esas gotas de dolor humedecen mis mejillas.
No quiero derrumbarme delante de mi odioso jefe, pero esta sensación de derrota carcome mi alma, rompe mi corazón y destruye mi vida, no la quiero perder, no tan pronto, somos ella y yo solamente. Si la pierdo me quedaré completamente sola, es mi mundo entero, solo por y para ella me levanto con ganas de luchar, de ser mejor mujer. Mamá me necesita y yo la necesito a ella.
Limpio mis lágrimas con disimulo, retiro la sábana de mi cuerpo e intento ponerme de pie —Debo ir a ver a mi madre —Mi alma se encuentra destrozada, quiero verla, recuerdo esa triste noticia y me sofocó una vez más, siento que no respiro, el pánico continúa invadiendo cada partícula de mí, deseo llorar y llorar. Mi jefe ejerce tres zancadas rápidas, me sostiene impidiendo que me levante. —Descansarás, tu madre se encuentra estable, debes mejorar para que puedas cuidarla.
—No lo haré, debo verla, descansaré después.
—Eres terca, no conocía este lado tuyo. —¿Es posible que este hombre tenga problemas mentales? Es un patán y ahora me trata con educación.
—Doctor Ossian usted no conoce nada de mí, así que no se preocupe, puedo sola, como siempre lo he hecho.
—Charlotte, Charlotte, Charlotte —Repite mi nombre bajando a mi lado. —Tienes dos castigos acumulados. —Trago grueso, me siento nerviosa, su aliento fresco y tibio reposa cerca de mis labios, instintivamente lo observó, toma mi mentón haciéndome temblar de inmediato. —Pasaré desapercibido tu desobediencia solo por hoy, digamos que seré comprensivo, solamente espero que no vuelva a ocurrir, aunque si lo haces te adelantaré un poco —Se pega a mí haciéndome titubear, bendito hombre tan sexi. —Te dejaré el trasero tan rojo que te dolerá al sentarte. —Parpadeó incrédula. ¿Escuche bien? Siento que me desmayaré por segunda vez.
Aunque me encuentre a pocos centímetros de ceder, no lo haré sinceramente quiero que me bese y cumpla con su advertencia, pero mi orgullo puede más, no permitiré que él me vea como una más, es mi jefe y yo su asistente, él se encuentra comprometido, lo digo y lo sostengo no seré la segunda opción para nadien, aparte tengo problemas más graves que lidiar con el ego de mi jefe. —Señor Ossian —Aclaro mi garganta, ya que mi voz se quiebra. —Eso sería abuso de poder, usted es mi jefe ¿Le recuerdo que su futura esposa lo espera? —Muerdo mis mejillas internas, valor no tengo, pero finjo tenerlo. Sonríe con descaro y sin esperar, su nariz rosa con la mía.
—Hermosa me encanta cuando te enfadas. Omitiré tu escena de celos. —Sin dudas, normal no es.
—Señor el papel no le queda —Giré mi cuerpo al otro lado, intenté levantarme y él me sostiene por la cintura, me estremezco.
—Te llevaré —Susurra a mi oído, vuelvo a tragar grueso, este hombre acabará con mi paciencia, el me ve como un reto, seguro quiere conquistar a la chica curvy en problemas, lo que él no sabe que mi cuerpo no me acompleja, llevo mis curvas con orgullo.
—Señor Ossian no le volveré a repetir —Tome sus manos con las mías, quitándolas de mi cintura, no lo quiero tocándome como si yo fuese de su propiedad. —No tiene derecho a tocarme. —El descarado entrelaza sus dos manos con las mías.
—La que no entiendes eres tú, serás mías Charlotte, pero está bien no pienso tocarte a menos que tú me lo pidas, y te aseguro que lo harás preciosa. —Mi enojo aumenta.
—Primero me corto un dedo ante suplicarle que me toque. —Su carcajada varonil rebota en la fría habitación, egocéntrico de pacotilla, respiro profundo.
—Charlotte —Su voz se vuelve rígida —Te quedarás sin dedos a mí nadie me dice que no y tu preciosa no serás la excepción. —Me levanto y giro a verlo.
—No me haga reír usted a mí, no soy la muñeca de silicona que usted creó en un quirófano, soy más que eso, sé mi valor como persona, nunca me prestaría para ser la otra.
—¿Y si eres la única? —Me quedé sin oxígeno, volví a sentirme mal, debí acostarme en la cama y él al verme una vez más sofocada se acerca. —¡Enfermera! —Siento que me desvanezco, que no respiro, condenado patán, detesto que sea tan ególatra. ¿Ser la única? Desecho la idea de mi cabeza, nunca me había mirado de otra manera, mi obsesionado jefe quiere jugar con mi mente, lo ofendí en todos los sentidos ahora él quiere hacerme pagar por mis palabras.
El buscar oxígeno duele, mis pulmones se encuentran cerrados por completo, estoy teniendo un ataque de pánico, el agotamiento, los problemas y el estrés están acabando conmigo. Él coloca oxígeno en mi nariz y volví a respirar; sin embargo, no lo quiero ver, es un descarado. Le grita al doctor como si él fuese el dueño del lugar, es tan prepotente que me irrita.
Toma mi mano —Estarás bien, no pienso moverme de este lugar sin ti —Esto es un espejismo, dudo que sea real, quizás es un sueño, un delirio o estoy perdiendo la cabeza.
—La señorita se encuentra bajo mucha presión, debe descansar, no alterarse. —¿Cómo no me altero? Sí, la simple presencia de Ossian me pone los vellos de punta. —Le pondremos otro sedante.
—No por favor, yo estaré calmada —Dije, necesito ver a mamá. —Ossian no permitas que me seden. —Me atreví a pedir.
—¿Me harás caso? —Asiento en silencio.
—Ya escucharon a mi Charlotte, no quiere sedantes y no los tendrá. Ahora largo de aquí. —Lo miran mal y a mí me dan una sonrisa de lástima, pensarán que estoy mal de la cabeza.
—Permiso, señorita si necesita ayuda pídala —Dicen claramente con doble sentido. Ossian bufa con enojo.
—¿Qué haremos tú y yo? ¡Ya sé! Comerás y luego me acostaré a tu lado.
Ruedo los ojos —¿Olvidas que no puedo alterarme?
—Cierto, además tengo dignidad, pedirás que te toque, eso no lo olvido. Ya vuelvo, no te vayas de aquí, buscaré algo de comer, la comida del hospital no tiene sal, ni sabor. No te muevas o seguirás acumulando los castigos —Se tornó serio, es claro que sus castigos no me importan.
Lo veo salir y sin esperar retiró la aguja del catéter que me hidrata, asomo la cabeza y al ver todo despejado el camino en busca de mi madre, tengo que verla. —¿La habitación de Jazmín…? No dejo que terminara la pregunta cuando me indica por dónde ir, camino y el frío es más fuerte que dentro de la habitación. Abro la puerta con lentitud, temiendo ver esa imagen que en su defecto desgarra mi vida por completo. Mi madre permanece acostada conectada por completo.
Me acerco a su cama y no pude evitar abrazarla, se encuentra dormida, lloró en su pecho, como cuando era una niña, solamente que esta vez no me consuela con sus besos y muestras de cariño, ser adulto duele, que no me reconozca rompe mi corazón en cientos de fragmentos, que se encuentre en etapa final me atormenta al punto de querer morir con ella ¿Qué haré sin mamá? —Dime mami ¿Cómo acepto que ya no despertaras? —Susurro acariciando sus mejillas —¡No me dejes te lo pido! —Siento mis lágrimas correr —Mamita es egoísta lo que pido, sé que sufres, pero no te quiero perder.
Me anclo en su camilla, no quiero separarme de ella, beso su frente, solo tres años bastaron para destruir nuestra vida, no quiero soltar su mano, no quiero que se vaya de mi lado. Cuando solamente vives por una persona temes a la soledad, a perder ese motivo que te fuerza a seguir, ella es mi ancla y mi motor ¿Cómo seguiré sin ella? De tan solo pensarlo las ganas de vomitar me envuelven, la respiración se me vuelve dificultosa.
—Eres desobediente Charlotte, te gusta acumular los castigo, calma, sé que duele, pero te ayudaré, ahora me tienes a mi. —Ossian me sostiene, me levanto y me abrazo a él, sus palabras de alguna manera tocan algo en mí, lloró con fuerza en su hombro. ¡No sé qué hacer! Solamente quiero morirme cuando mamá lo haga, no resistiré quedarme sin mi única compañía.