Miguel James(45)

1679 Words

Terminada la jornada amatoria, toman una ducha caliente para relajar los músculos y se preparan a salir y conocer los atractivos de la ciudad. Pasean, conocen y prueban, en cada puesto de comida, de la Plaza las Heroínas, hasta que deciden ampliar su paseo a una de las calles empedradas continuas, cuando se topan con un local singular, con una enorme puerta de madera y una luz azul que alumbra el recibidor, la curiosidad los llama, levantan la mirada y el nombre les llama poderosamente la atención: “El ático del cine”, entran y los recibe una réplica de una motoneta pastel, muy típica de las películas de los años sesenta, se toman algunas fotos y suben las escaleras de madera, y es inevitable distraerse con los afiches pegados en las paredes del pasillo de las escaleras, poster originales

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD