—¿Qué? ¡Loren estás bien! Me tuvo que ayudar con algunas de las maniobras de la metodología Heimlich para que no terminara asfixiado. Volví en sí respirando con dificultad. Fue tal la manera que ocurrió que fui al baño y tomé agua del grifo antes de verlo a la cara. —Sí, creo que sí. Ya me siento mejor. —Dije volviendo a la habitación. —No entiendo por qué viste eso. —Ya te lo dije tenía gran curiosidad, hay muchos comentarios con respecto a él, especialmente femeninos. Bueno también hay otras señoritas que están… ¡Uff! Se ve bien. Deberías ver y me cuentas que tan absurdo te parece su popularidad. La industria de eso me parece desdeñable, es lamentable lo que se vende. ¡Cuánto abuso! Esas chicas parecen que lo exageran porque en realidad no lo disfrutan. ¿No lo crees? Incliné la m

