Los tres hombres caminaron a la casa y una Yeli nerviosa los recibió, pero después de observarlos bien gritó – ¡mamá guarda el botiquín, no es necesario! – ¿Qué te dijo? – le dijo en un susurro Yeli. – Lo siento cariño, quería construir un laboratorio para ti cuando nos casáramos pero ya no lo haré. Yeli abrió los ojos como canicas, no prestó atención a la parte del matrimonio, pero sí al laboratorio – ¡Papá ¿Que le dijiste?! Acabas de arruinar mi posibilidad de tener un laboratorio. – Es lo mejor, no te preocupa que tú futuro esposo e hijos, no sobrevivan a tus inventos. -- dijo James en un tono serio. Ahora Yeli se percató de las palabras "futuro esposo", casi se ahoga con la saliva. – Mamá ¿escuchaste a papá?, Se quiere deshacer de su pequeño ángel, ya me quiere casar – hizo el pa

