PVO Erick. Estaba en la nubes, soñando con mi caperucita obvio. Tener a Rossy entre mis manos, besar su cuerpo y tocarla era como un deseo contenido que no sé si podré aguantar, pero al menos ya había dado un gran paso, me aceptó como su novio, algo difícil de creer. Salgo de mi habitación con el deseo de verla, pero mi mujercita ya se había ido, solo me dejó una carta de agradecimiento y un desayuno delicioso. " Gracias por lo de ayer, come tu desayuno, no quiero un novio enfermo" Dios, apenas y estamos comenzando y ya tenía a Rossy preparándome un desayuno único, a decir verdad, no recuerdo a ninguna mujer aparte de mi madre que lo hiciera. Rossy, Rossy, me tienes cautivado. Antes de ir a la empresa, decido bañarme, uno bien frío para quitarme la sed de deseo de solo pensar en ella

