Capitulo 67

1186 Words

Mientras Natalia tomaba las riendas de la textilera, yo encontré un poco más de tiempo para dedicarme a la galería. Aunque contaba con el apoyo de Nora aquí en la ciudad y de Míriam en la Ribera como socias, ambas hacían un excelente trabajo gestionando los proyectos en curso. Esa estabilidad me permitió regresar a dar clases de pintura, algo que siempre había sido una de mis mayores pasiones. Implementé el mismo proyecto que había iniciado en la Ribera: enseñar a los clientes a crear sus propios regalos, piezas llenas de significado para sus seres queridos. La idea funcionó de maravilla, y cada día la galería cobraba más vida. Un día, mientras ordenaba algunos materiales para la próxima clase, me quedé mirando el espacio que me había dejado mi padre. *"Un día será de Karely",* pensé co

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