Barbra. —Debes hablar con él jefe —dice Ricardo. —Conociéndolo, me debe poner hasta limpiar el piso. —Travis no es así. Creo que es el mejor jefe que he tenido. —Estrelle su auto, Ric —le recuerdo con dolor —. Además el mismo llegó a decir que no le agrado. Estoy en serios problemas. Ricardo suelta un bufido —Debes pagarle. —Ay, no… —me inclino hacia adelante y dejo caer mi cabeza sobre el pecho de Ricardo —. Pasaré de ser una Cheff profesional, a ser una limpia pisos y mandadera de mi jefe —libero casi que llorando. Ricardo soba mi espalda con gesto comprensivo —Yo no tengo dinero, sino te ayudaría. Por lo menos estás en el club, allí no ganas tan mal. Alejo mi cabeza de inmediato de su pecho —No podré emprender mi restaurante, ni irme a Francia —digo preocupada para despué

