Barbra. Al abrir la puerta soy recibida por Nutella, quien algo inquieta camina de aquí para allá alegre por mi presencia. No tenemos mucho tiempo juntas y ya somos inseparables. Realmente es el mejor regalo que he recibido, aparte de la sudadera tejida que mi madre me envió desde Alaska. —Te traje nuevamente tus galletitas de hueso —expreso y al ponerme en cuclillas la sujeto y acurrucándola entre mis brazos me levanto nuevamente, mientras con ayuda de mis propios pies me quito los zapatos y después me dirijo en dirección a mi típico y cómodo sofá—. Veamos algo, Nutella, para no aburrirnos. Tomo el control remoto y cambio a varios canales, en busca de algo entretenido que ver. Y después de tanto cambiar y cambiar me detengo un FootNetwork. Y en silencio observo las técnicas de la ch

