—La cirugía fue un éxito total —comentó el doctor Valencia a Lidia y David—. Esta mañana le quitamos las vendas de los ojos, para ver su reacción a la luz y ve perfectamente, habla con normalidad, cansado, un poco cortado, pero se le entiende muy bien lo que habla. Incluso, hasta coqueteó con la enfermera —sonrió el doctor. —¿Con Katia? —Preguntó David interesado. —Así es. Hoy no debe esforzarse ni hablar mucho, la habitación permanecerá un tanto oscura, con luz tenue, están todos sus órganos delicados, por lo tanto, cuando entren a verlo, que permanezca tranquilo, sin agitarse, sin problemas. —Doctor… —Lidia dudó un momento en seguir hablando—, después de esto… ¿cuánto tiempo más va a vivir mi hijo? —Lidia, su hijo tenía un coágulo en el cerebro, a ratos, eso le comprimía las arte

